Mazos
Los clásicos y los contemporáneos, en qué se diferencian, cuál elegir para empezar y cómo cuidarlos.
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Clásicos
Clásico no quiere decir antiguo, ni bonito, ni mejor. Quiere decir que otros mazos se dibujaron mirándolo, que sus láminas se citan sin explicarlas y que hoy se puede tener uno en la mano. Son siete, y con el mismo nombre llegan a veces objetos bastante distintos.
- M.1.1 Rider-Waite-Smith Decir «tengo un Rider-Waite-Smith» no identifica un objeto, identifica un dibujo. Bajo ese nombre circulan cartas con colores que no se parecen entre sí, y todas llevan las mismas setenta y ocho escenas de 1909 debajo.
- M.1.2 Tarot de Marsella (Grimaud) Es la edición de Marsella más extendida del siglo XX y por eso mucha gente la llama simplemente «el Marsella». Conviene saber que no lo es: Marsella es una familia de patrones, y esta edición tomó sus propias decisiones de color en el siglo XX.
- M.1.3 Marsella de Camoin-Jodorowsky Publicado en 1997, es un Marsella redibujado carta por carta comparando estampaciones antiguas. Se nota en el color y en el detalle fino. Y trae su propia advertencia: restaurar es decidir, así que es una lectura del Marsella y no el Marsella.
- M.1.4 Thoth (Crowley-Harris) Es el mazo más pintado que existe y el que menos se parece a lo que se espera de un tarot. Setenta y ocho cuadros del tamaño de un naipe, con el nombre y las correspondencias escritas encima. Precioso, denso, y una elección discutible para empezar.
- M.1.5 Golden Dawn El caso más raro de los clásicos: el mazo original no existe como producto porque nunca se publicó. Sus miembros lo copiaban a mano siguiendo una descripción escrita. Lo que hoy se compra son reconstrucciones del siglo XX, y hay más de una.
- M.1.6 Visconti-Sforza Es lo más parecido que hay a tener el principio del tarot en las manos, y viene con letra pequeña: faltan cuatro cartas, seis son de otra mano del siglo XV y las que faltan las pinta alguien del XX. Conviene saber qué estás tocando.
- M.1.7 Tarot Universal de Waite Es el mismo dibujo con otros colores. Importa poco para leer, porque las escenas son idénticas carta por carta, y bastante para reconocerlo: es una de las versiones más extendidas, y muchos de los que la tienen creen tener la de 1909.
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Contemporáneos
Hace cuarenta años publicar un mazo pasaba por una editorial, y por eso había pocos. Hoy no pasa por nadie, y por eso hay miles. Eso ha traído muchísima más variedad y también mucha más disparidad, y deja en manos de quien compra un trabajo que antes hacía el catálogo: comprobar qué estructura tiene el mazo que tiene delante.
- M.2.1 Wild Unknown Kim Krans lo dibujó a tinta y lo autoeditó en 2012. Su decisión fuerte es que casi no hay figuras humanas: donde el Rider-Waite-Smith pone a alguien haciendo algo, aquí hay un animal o una planta. Eso quita de la carta el gesto humano, que es la pista de lectura más fácil que existe.
- M.2.2 Cosmic Tarot Un mazo de los años ochenta con figuras dibujadas con acabado casi fotográfico y una paleta lavada, más cerca de la ilustración de su época que del grabado esotérico. Lo primero que hay que saber antes de leerlo es que numera la Justicia en el 8 y la Fuerza en el 11, al revés que el Rider-Waite-Smith.
- M.2.3 Modern Witch Conserva la composición del Rider-Waite-Smith carta por carta y cambia quién aparece dentro. Eso tiene dos consecuencias: quien aprendió con el clásico no reaprende nada, y quien nunca se había visto en un mazo se ve aquí.
- M.2.4 Light Seer's Un mazo de luz cálida y color abierto, con figuras de ahora y un tono que va más al estado de ánimo que a la escena narrada. Es una decisión de diseño legítima y tiene una consecuencia concreta: cuando una carta dura se dibuja bonita, lo que el dibujo ya no pone lo tiene que poner quien lee.
- M.2.5 Mystical Manga Traduce las escenas del Rider-Waite-Smith al código gráfico del manga, que dice la emoción de forma explícita. Se lee de un vistazo, y ese es a la vez su acierto y su factura: la emoción llega decidida desde el dibujo.
- M.2.6 Everyday Witch Lleva el simbolismo del Rider-Waite-Smith a la cocina y al jardín, en acuarela y con gatos por todas partes. Quita el miedo a quien empieza, y de paso le quita filo a cartas cuyo filo era parte del mensaje.
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Cómo elegir
Elegir mazo es elegir cuánto interpreta la carta por ti. Lo demás decide otra cosa, que es si el mazo se usa. Y no, no hace falta que te lo regalen ni conectar con él antes de tenerlo delante.
- M.3.1 Primer mazo La recomendación es un Rider-Waite-Smith o un descendiente directo, por tres razones que se pueden comprobar. Y después, cuatro comprobaciones aburridas que deciden si ese mazo acaba en la mesa o en un cajón.
- M.3.2 Con escenas o sin escenas Cuarenta de las setenta y ocho cartas se juegan en esta decisión. Con escenas se empieza a leer en semanas; sin escenas, en meses, y a cambio no heredas la interpretación de nadie. Y hay una tercera salida que casi nunca se dice.
- M.3.3 Tamaño, papel y acabado Un mazo se elige mirando fotos y se usa con las manos. El tamaño decide si se baraja bien y si la tirada cabe en la mesa, el acabado decide si refleja la lámpara, y el dorso decide algo más serio: si al repartir se ve venir la carta.
- M.3.4 Mazos de 78 y barajas reducidas No todo lo que se vende con la palabra tarot en la caja tiene 78 cartas. Hay mazos de 22, hay oráculos que se inventan su propia estructura y hay barajas de juego con tradición propia. Ninguno es peor, pero no son lo mismo, y la diferencia se nota en la primera tirada.
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Cuidado y uso
Un mazo es cartón impreso y se estropea por donde se estropea el cartón. Guardarlo en seda no conserva mejor una carta, pero un rito que marca el paso a la lectura cumple su función siendo un rito. Lo que no vale es vender una cosa como si fuera la otra.
- M.4.1 Conservación Los dos enemigos reales son la humedad y el sol, y el desgaste principal son las manos. Barajar es lo que más gasta, y hay formas más suaves que otras. El desgaste, además, no es un fallo: un mazo rodado se baraja mejor que uno recién abierto.
- M.4.2 Comprobar que están las 78 Una carta que no está no puede salir nunca, y eso sesga todas las tiradas de ese mazo para siempre y sin hacer ruido. Comprobarlo son cinco minutos: veintidós mayores y cuatro montones de catorce.