Mazos · M.1
Clásicos
Clásico no quiere decir antiguo, ni bonito, ni mejor. Quiere decir que otros mazos se dibujaron mirándolo, que sus láminas se citan sin explicarlas y que hoy se puede tener uno en la mano. Son siete, y con el mismo nombre llegan a veces objetos bastante distintos.
Qué quiere decir «clásico»
La palabra se usa mucho y se define poco, así que conviene fijarla antes de repartir etiquetas. Aquí un mazo es clásico cuando cumple tres cosas a la vez, comprobables sin discutir de gustos.
Tiene descendencia. Hay mazos posteriores dibujados mirándolo, que le copian el reparto de cartas, las escenas o la numeración.
Su iconografía se cita. Cuando un libro habla del precipicio del Loco, señala una lámina concreta y da por hecho que quien lee la tiene en la cabeza. Ese es el examen: que se pueda nombrar una de sus cartas sin describirla.
Se sigue imprimiendo. Un mazo que solo existe en vitrina es un documento, y para barajarlo hay que poder conseguirlo. Aquí se admite el facsímil, y por eso entra el Visconti-Sforza.
Qué se mira aquí y qué se mira en Escuelas
Esta sección habla del mazo como objeto: qué ediciones circulan, en qué se distinguen y qué conviene saber antes de elegir. Cómo se lee con cada tradición está en Escuelas de lectura y no se repite aquí. Son dos preguntas distintas: se puede tener claro que se quiere leer con Marsella y no saber cuál de sus varias ediciones se tiene delante.
Aquí se nombran editoriales: forman parte de la identidad del mazo, porque el mismo dibujo con dos sellos llega con otro color y otro tamaño.
Los siete
El Rider-Waite-Smith
Londres, diciembre de 1909, editado por William Rider & Son. Lo dibujó Pamela Colman Smith siguiendo las indicaciones de Arthur Edward Waite, y su decisión de fondo fue ilustrar con escena las setenta y ocho cartas, incluidos los cincuenta y seis menores. El Diez de Bastos dejó de ser diez varas en un patrón y pasó a ser un hombre doblado bajo su carga.
Tiene algo que no comparte ningún otro de la lista: sus láminas están en dominio público, así que lo edita mucha gente y con el mismo nombre llegan cosas distintas. Desde 1971 publica la edición autorizada U.S. Games Systems. Es el mazo de las fichas de este sitio, y el enredo de ediciones se deshace en su capítulo.
El Tarot Universal de Waite
Es el Rider-Waite-Smith con otros colores: el dibujo es el mismo lámina por lámina, y lo que cambió Mary Hanson-Roberts al recolorearlo para U.S. Games Systems fue la paleta, más suave y con más gradación que el plano de la edición clásica.
Tiene capítulo aparte por un motivo práctico: es de las versiones más extendidas, y mucha gente que cree tener «el Rider-Waite de siempre» tiene en realidad este. En su capítulo.
El Tarot de Marsella de Grimaud
El Marsella no es un mazo con autor sino un patrón que los talleres franceses se fueron copiando durante siglos, con el Conver de 1760 como referencia. Lo que hizo la casa Grimaud fue fijar una versión y ponerla en el mercado: Paul Marteau publicó en 1930 su Ancien Tarot de Marseille y en 1949 el libro donde explica cómo lo lee.
Durante buena parte del siglo XX, decir «un Marsella» en Francia o en España era decir este, y sigue en catálogo. Su rasgo más discutido es el que lo hizo reconocible: la paleta plana de pocas tintas, que Marteau codificó y que no todos aceptan como fiel a las estampaciones antiguas. En su capítulo.
El Marsella de Camoin y Jodorowsky
Publicado en 1997 por Philippe Camoin, heredero de la casa marsellesa que continuó el taller de Conver, y Alejandro Jodorowsky. No es una edición más del patrón: es una reconstrucción hecha comparando estampaciones antiguas para recuperar trazos que los regrabados fueron perdiendo.
Lo que hay que saber es que no es un facsímil. Restaurar obliga a decidir en cada centímetro, así que quien lo tiene en la mano tiene una hipótesis muy trabajada sobre cómo era el Marsella, no el Marsella. Los autores lo dicen. En su capítulo.
El Thoth
Aleister Crowley lo diseñó y Lady Frieda Harris pintó las setenta y ocho láminas, en un encargo pensado para meses que duró unos cinco años. El libro, The Book of Thoth, es de 1944, y el dato que casi nadie tiene presente es que el mazo no se publicó como baraja hasta 1969, con los dos autores ya muertos.
Como objeto tiene dos rasgos propios: sus cartas llevan texto impreso, con un título en la cartela de los menores y los glifos del planeta y el signo, y circula en varios tamaños distintos. Hoy lo edita la casa suiza AGMüller y lo distribuye U.S. Games Systems. En su capítulo.
El Golden Dawn
Hay que empezar por una rareza: el mazo de la Golden Dawn nunca se publicó. Cada iniciado que llegaba al grado de Adeptus Minor tenía que copiarlo a mano: no había objeto que conseguir, sino una descripción escrita que cada cual pintaba.
Lo que existe hoy son reconstrucciones. La más citada la dibujó Robert Wang bajo la dirección de Israel Regardie con los papeles internos de la orden, y se publicó en 1977. Hay otras posteriores, porque una descripción escrita admite más de un dibujo. Es clásico por descendencia y no por difusión: de esa tabla salen el Rider-Waite-Smith y el Thoth. En su capítulo.
El Visconti-Sforza
El más antiguo de los siete y el único que no se hizo para leer: cartas pintadas a mano en Milán hacia 1451, atribuidas a Bonifacio Bembo, aunque hay quien las da a Francesco Zavattari.
Su peculiaridad como objeto es que está incompleto. De las setenta y ocho quedan setenta y cuatro, entre la Morgan Library de Nueva York, la Accademia Carrara de Bérgamo y la casa Colleoni; las dos ausencias más señaladas son El Diablo y La Torre. Las reproducciones rellenan los huecos con cartas dibujadas para la ocasión, y conviene saberlo antes de mirarlas buscando el siglo XV. Se tiene en la mano por facsímil: U.S. Games Systems publica el suyo con cuadernillo de Stuart R. Kaplan. En su capítulo.
Los siete de un vistazo
La tabla compara de cuándo es cada uno, quién está detrás y qué traen sus cuarenta cartas numeradas.
| Mazo | De cuándo | Quién está detrás | Los menores |
|---|---|---|---|
| Rider-Waite-Smith | 1909 | Smith y Waite | con escena |
| Tarot Universal de Waite | recoloreado del anterior | Hanson-Roberts sobre Smith | con escena |
| Marsella de Grimaud | 1930, sobre patrón del XVIII | Paul Marteau | sin escena |
| Camoin-Jodorowsky | 1997, sobre patrón del XVIII | Camoin y Jodorowsky | sin escena |
| Thoth | pintado en los treinta y cuarenta, publicado en 1969 | Crowley y Harris | con título impreso |
| Golden Dawn | reconstrucciones, la más citada de 1977 | Wang y Regardie, entre otros | con la correspondencia a la vista |
| Visconti-Sforza | hacia 1451 | atribuido a Bembo | sin escena |
La última columna es la que más cambia la primera tirada, y está explicada entera en la lección de arcanos menores.
Y hay un truco para situar cualquier mazo en un segundo: mirar el número de La Fuerza. Si es la VIII y La Justicia la XI, el mazo viene del Rider-Waite-Smith; si están al revés, viene del Marsella.
El nombre no identifica el objeto
Es el aviso que vale para los siete. Bajo «Rider-Waite» hay ediciones con colores muy distintos; bajo «Marsella», desde facsímiles del XVIII hasta reconstrucciones modernas; bajo «Golden Dawn», varios dibujos de la misma descripción. Lo que se tiene en la mano no es un nombre: es una edición concreta, con su color y sus decisiones.
Lo que hay que llevarse
- Aquí clásico son tres cosas a la vez: tener descendencia, que su iconografía se cite y seguir imprimiéndose, con el facsímil admitido.
- Clásico no es lo mismo que recomendable para empezar: el Visconti-Sforza está incompleto y el Thoth pide el sistema aprendido antes de repartir.
- Los siete: Rider-Waite-Smith, Tarot Universal de Waite, Marsella de Grimaud, Camoin-Jodorowsky, Thoth, Golden Dawn y Visconti-Sforza.
- Tres vienen de la misma casa, la Golden Dawn, y dos de la misma familia de talleres franceses.
- Un mismo nombre puede traer objetos distintos, sobre todo en el Rider-Waite-Smith y en el Marsella.
- Cómo se lee con cada tradición no está aquí: está en Escuelas de lectura.
Las cartas de este capítulo