Mazos · M.1.7

Tarot Universal de Waite

Es el mismo dibujo con otros colores. Importa poco para leer, porque las escenas son idénticas carta por carta, y bastante para reconocerlo: es una de las versiones más extendidas, y muchos de los que la tienen creen tener la de 1909.

Qué es

El Tarot Universal de Waite es el Rider-Waite-Smith con otros colores. No es un mazo nuevo, ni una reinterpretación, ni un homenaje: son las mismas setenta y ocho láminas que Pamela Colman Smith dibujó en 1909, recoloreadas.

El recoloreado lo hizo Mary Hanson-Roberts y lo publica U.S. Games Systems. Es una versión moderna, muy posterior al mazo original, y es de las más extendidas que hay. Ahí está el motivo de que tenga capítulo propio: mucha gente lo tiene creyendo que tiene la edición clásica, y se entera el día que ve otra al lado.

Como todo lo de esta sección, aquí se habla del objeto. Cómo se lee con este dibujo, que es lo mismo para todas sus ediciones, está en el capítulo de la escuela Rider-Waite-Smith.

Qué cambia: el color

La edición clásica moderna del Rider-Waite-Smith tiene un color plano y saturado, con contornos negros gruesos y superficies de una sola tinta. Es una imagen de aspecto casi cartelístico, y buena parte de su fuerza viene de ahí.

El Universal de Waite trabaja la misma lámina de otra manera. La paleta es más suave y con más matices, y donde el clásico pone una mancha de un solo color aquí hay transiciones: sombreado en las telas, volumen en las carnaciones, cielos que van cambiando de tono. Los amarillos de El Sol dejan de ser un amarillo y pasan a ser varios.

Eso tiene un efecto que se nota mirando de cerca: algunos detalles pequeños se distinguen mejor, porque el sombreado separa cosas que en un plano de color quedaban pegadas. Los rostros son el caso más visible, y también los fondos con muchos elementos, como los de La Luna o La Estrella.

También cambia lo que suele acompañar al color en cualquier edición: el reverso, la caja, el cuadernillo y los formatos en que se publica. Nada de eso afecta a lo que hay dibujado en la cara.

Qué no cambia: el dibujo

Aquí conviene ser tajante, porque es el punto entero del capítulo. El dibujo es el mismo. No parecido, no revisado: el mismo trazo de 1909 debajo de otra capa de color.

Eso significa que no cambia nada de lo siguiente. Las setenta y ocho cartas son las mismas y llevan los mismos nombres. La numeración es la misma, con La Fuerza en la VIII y La Justicia en la XI. Los cincuenta y seis menores tienen las mismas escenas, con los mismos personajes en las mismas posturas. El Tres de Espadas sigue siendo un corazón atravesado bajo la lluvia, y El Loco sigue con el pie al borde del precipicio.

Por qué eso importa poco para leer

De lo anterior sale una conclusión tranquilizadora: cualquier cosa escrita para un Rider-Waite-Smith vale para este, carta por carta. Los manuales, las fichas de este sitio, las descripciones de los cursos. No hay nada que traducir, porque no hay nada distinto que traducir.

Y si alguien aprendió con un Universal de Waite y se sienta delante de la edición clásica, tampoco pierde nada. La escena que sabe leer está ahí entera.

Hay un matiz honesto que conviene dejar dicho. Existen maneras de leer que trabajan con el color como dato, y la más conocida es la marsellesa, donde la paleta corta funciona casi como un código. En un caso así, cambiar de edición sí cambia lo que hay sobre la mesa. Para la lectura por escena, que es la propia de este dibujo, el color es atmósfera y no información, y eso está tratado en el capítulo de la escuela.

Por qué importa mucho para reconocerlo

Y aquí es donde el asunto sí tiene consecuencias, aunque ninguna sea grave.

Quien aprendió con las imágenes de un manual puede pensar que le han dado otro mazo. Es la reacción habitual la primera vez: las cartas se ven más blandas, más pintadas, menos duras de contorno. No hay ningún error; es la misma carta con otra piel.

Es fácil creer que se tiene la edición de 1909, y no. Esta confusión es tan común que merece decirse con todas las letras: el Universal de Waite no es una restauración del color original. Es un recoloreado moderno, hecho mucho después y con un criterio propio. La edición que sí vuelve a la gama apagada de la original es la Smith-Waite Centennial que U.S. Games Systems publicó en 2009 por el centenario, y no se parece a esta.

Al comparar dos mazos, el color engaña sobre lo que se está comparando. Dos ediciones del mismo dibujo pueden verse más distintas entre sí que este dibujo y el de un mazo moderno que lo redibuja. Lo que identifica a un Rider-Waite-Smith no es la paleta: es el trazo de Smith y su monograma en la esquina.

Las tres maneras en que llega el mismo dibujo

Puestas una al lado de otra, las tres versiones más extendidas de estas setenta y ocho láminas se distinguen únicamente por el color, y así es como se reconocen.

Versión Cómo es el color Cómo se ve
La clásica moderna plano, saturado, contorno negro marcado contundente, casi de cartel
El Universal de Waite suave, con degradado y sombreado pintado, con más volumen y matiz
La Smith-Waite Centennial apagado, la gama de la edición de 1909 antiguo, de papel viejo

Ninguna de las tres es más correcta que las otras. Son tres acabados del mismo dibujo, y elegir entre ellos es elegir cómo se quiere ver la mesa, no cómo se quiere leer.

Cómo distinguirlo de un vistazo

Lo más rápido es mirar una carta con mucha superficie de un solo color y comprobar si esa superficie es una mancha o un degradado. El Sol sirve perfectamente, y también cualquier cielo. Si hay transición de tono, no es la edición clásica.

Lo más seguro, como siempre, es el nombre impreso en la caja: las editoriales distinguen ahí sus variantes a propósito, porque son lo que las separa.

Lo que hay que llevarse

  • Es el Rider-Waite-Smith recoloreado, no un mazo distinto: mismas setenta y ocho láminas de 1909.
  • El recoloreado es de Mary Hanson-Roberts y lo publica U.S. Games Systems.
  • Cambia el color (más suave, con degradado y sombreado) y no cambia el dibujo, ni los nombres, ni la numeración.
  • Por eso cualquier material escrito para un Rider-Waite-Smith le sirve tal cual.
  • No es una restauración del color de 1909. La que vuelve a esa gama es la Smith-Waite Centennial, de 2009.

Las cartas de este capítulo