Símbolos del tarot · S.1

Figuras

En estas 78 láminas un animal casi nunca está de adorno. Ocupa un sitio concreto: a los pies de alguien, enfrente, en las esquinas o solo en mitad de la carta. Ese sitio dice más de lo que dice la especie.

Un animal ocupa un puesto

En El Loco hay un perro blanco saltando a los pies del que va a saltar. Es fácil pasarlo por alto: es pequeño, está abajo, y arriba hay un precipicio, un sol y una rosa. Pero quítalo y la carta se desarma. La propia ficha describe la versión invertida como «el borde del precipicio, pero sin el sol, sin el perro, sin la rosa»: cuando falta, se nota.

Eso vale para casi todas las bestias de este mazo. No están para llenar la esquina inferior izquierda. Están en un sitio determinado, haciendo algo determinado, y ese sitio es la mitad de lo que hay que leer.

Esta rama recoge las cinco figuras que más se repiten y que más se confunden entre cartas. No es un bestiario de significados fijos, que es justo el error que produce lecturas malas: aquí el mismo animal hace cosas distintas según dónde esté puesto, y contar esas diferencias es la única razón de que estos capítulos existan.

Lo que hizo Waite con las bestias

Merece una nota histórica, porque explica por qué en este mazo un animal se puede leer con esta precisión y en otros no tanto.

La ficha de La Rueda de la Fortuna lo dice sin rodeos: en el Marsella la carta traía figuras animales sobre la rueda, una subiendo, otra bajando, otra coronada arriba, y eran animales vagos. Waite los convirtió en figuras simbólicas concretas: una esfinge, una serpiente, un Anubis. Cada una con nombre y con puesto.

Ese cambio es del mazo entero. En el Marsella muchas bestias son ornamento heráldico; en el Rider-Waite-Smith casi ninguna lo es. Por eso aquí describir un animal y decir dónde está ya es leer, que es exactamente el método que enseña la lección de simbolismo visual.

Los cuatro puestos

Mirando las 78 láminas, los animales no aparecen en cualquier parte. Caen casi siempre en uno de cuatro sitios, y cada sitio se lee distinto. Esta tabla resume esos cuatro puestos con cartas de ejemplo comprobadas en sus fichas.

Puesto Dónde Ejemplos Cómo se lee
A los pies debajo de una figura humana, sin mirarla el perro de El Loco, el gato negro de la Reina de Bastos, los perros del Diez de Oros lo que va contigo, quieras o no
Enfrente delante de la figura, cara a cara o tirando de ella el león de La Fuerza, las esfinges de El Carro lo que hay que tratar ahora
En las esquinas fuera de la escena, en el marco el tetramorfo de La Rueda y de El Mundo lo que no se mueve mientras todo gira
Solos no hay ninguna persona en la carta el lobo y el perro de La Luna el animal no acompaña la escena: es la escena

El caso más claro del primer puesto está en la Reina de Bastos, donde hay un gato negro sentado a sus pies mirando al espectador con los mismos ojos amarillos que su ama. No participa en nada. Está ahí, y esa presencia es un rasgo de ella.

El más claro del segundo está en El Carro: dos esfinges, una negra y una blanca, tiran en direcciones ligeramente divergentes y no hay riendas. El animal no acompaña, hace fuerza en contra.

El del tercero está en El Mundo, donde las cuatro criaturas del tetramorfo ocupan las cuatro esquinas y no entran en el óvalo donde pasa lo que pasa.

Y el del cuarto es La Luna, la única carta de esta rama donde no hay una sola persona: solo un camino, dos torres, un estanque y dos animales aullando.

Las cinco figuras

Cada una tiene su capítulo, así que esto es presentación y no desarrollo.

El perro

Sale en tres cartas y hace tres cosas incompatibles: salta a los pies de El Loco, acaricia al patriarca del Diez de Oros y aúlla al lado de un lobo en La Luna. Ese último es el interesante: es el animal domesticado, y de noche no se le distingue del salvaje. Todo eso, en el capítulo del perro.

El león

El más repetido y el más confundido. Hay un león vivo en La Fuerza, un león de zodiaco en las esquinas de La Rueda y de El Mundo, leones tallados en los tronos de la corte de Bastos y una cabeza de león alada que no es ninguno de los anteriores. Cuál es cuál, en el capítulo del león.

La serpiente

Enroscada en el árbol de Los Enamorados con cinco frutos, que es inequívocamente el árbol del conocimiento; descendiendo por el lado izquierdo de La Rueda como Tifón, el aspecto destructivo del ciclo; y en pareja, enroscada en el caduceo del Dos de Copas, donde no significa lo mismo en absoluto. En el capítulo de la serpiente.

El ángel

Aparece a lo grande en tres arcanos: Rafael sobre la pareja de Los Enamorados, la figura andrógina de alas rojas de La Templanza y el que sopla la trompeta en El Juicio. Es la única de estas figuras que a veces preside la carta entera desde arriba. En el capítulo del ángel.

La esfinge

Solo dos cartas, y en las dos manda: tira del carro en El Carro y vigila desde lo alto de La Rueda, azul y con espada. En el capítulo de la esfinge.

Qué no hace esta rama

No da una lista de significados por especie. Un perro no significa fidelidad en todas las cartas donde sale, y quien lo lea así se equivocará en La Luna, que es precisamente donde el perro está haciendo lo contrario. La pregunta útil no es «qué significa el perro», es «qué hace el perro aquí».

No sustituye a la ficha. El león de La Fuerza se entiende dentro de La Fuerza, y esa carta tiene su página con todo lo demás: la lemniscata, la corona de flores, el gesto de la mandíbula. Aquí solo se cuenta el animal, cruzando cartas.

No describe láminas de mazos que no tenemos. Cuando el Marsella o el Thoth hacen otra cosa con la misma bestia, se dice y se enlaza, pero lo que se describe con detalle son las 78 láminas de 1909.

Lo que hay que llevarse

Tres cosas, y las tres se pueden comprobar en cualquier carta que tengas delante.

Localiza al animal antes de nombrarlo. Arriba, abajo, delante, en el marco, solo. El puesto se ve antes de saber la especie y ya orienta la lectura.

Mira si toca a alguien. Los perros del Diez de Oros acarician al anciano; el león de La Fuerza se deja sostener la mandíbula; el gato de la Reina de Bastos no toca a nadie. Contacto y falta de contacto son datos distintos.

No des por hecho que se repite. Que un animal salga en dos cartas no lo convierte en la misma cosa. El león de las esquinas de La Rueda y el león de La Fuerza son los dos Leo, y aun así no hacen ni remotamente lo mismo. De cómo se atribuye un signo a un arcano va la lección de planetas y signos; de lo que ese animal hace en cada lámina va esta rama.