Símbolos del tarot · S.1.2
El león
Hay leones en seis cartas del mazo y no son el mismo león. Uno está vivo y delante de una persona; dos están en las esquinas como signo del zodiaco; dos están tallados en un trono; y uno es solo una cabeza con alas. Confundirlos es el error más común de esta figura.
Cinco leones son Leo, y ninguno hace lo mismo
El león es la figura de esta rama que más se confunde, y la razón es curiosa: casi todos los leones del Rider-Waite-Smith remiten al mismo signo. Leo aparece cinco veces como león en el mazo, y en las cinco está haciendo un trabajo distinto.
Un león vivo, tocado por una mujer. Dos de esquina que sostienen un libro y no se mueven. Dos tallados en un trono. Y aparte, un sexto que no es Leo ni es un león entero, sino una cabeza con alas.
Cuando alguien dice «ha salido el león» está pensando en el primero. Este capítulo separa los cinco.
El león vivo: La Fuerza
En La Fuerza hay una mujer serena vestida de blanco, con corona de flores y una lemniscata flotando sobre la cabeza, inclinada sobre un león dorado al que le sostiene la mandíbula.
Lo importante es qué clase de gesto es ese, y la ficha lo precisa: no le sujeta la boca para forzarla cerrada ni para abrirla. La acaricia. Las patas del león están en el suelo, relajadas. Ella podría tener miedo y no lo tiene; él podría atacarla y no lo hace. El león no está sometido: está acompañado.
Ese es el único león del mazo con el que pasa algo: en los demás no hay contacto ni escena. La carta es Leo, fuego fijo, regida por el Sol, pero el león de la lámina no está para declarar el signo, está para que alguien lo toque.
Ese gesto no siempre fue así
En el Marsella la carta se llama La Force, ocupa la posición XI y la mujer aparece cerrándole la boca al león con gesto más vigoroso: una fuerza más muscular, cercana todavía a Hércules con el león de Nemea. Waite intercambió Fuerza y Justicia para alinear la secuencia con las correspondencias zodiacales de la Golden Dawn, y dejó Fuerza-Leo en el VIII.
En el Thoth el león deja el sitio a otro animal: la carta se llama Lust y muestra una figura exultante sobre una bestia de siete cabezas.
Tres mazos, tres actitudes ante el instinto: vencerlo, acompañarlo, celebrarlo. Quien lea el león del Rider-Waite como una fiera domada le está aplicando la lámina del Marsella.
El león del zodiaco: La Rueda y El Mundo
En La Rueda de la Fortuna y en El Mundo hay un león en una esquina, y es otra cosa entera.
En las dos cartas las cuatro esquinas están ocupadas por las mismas cuatro criaturas: ángel (Acuario), águila (Escorpio), león (Leo) y toro (Tauro). Son los cuatro signos fijos del zodiaco, y en la tradición cristiana los cuatro evangelistas. Es el tetramorfo, y de cómo se atribuye un signo a un arcano va la lección de planetas y signos.
Dos rasgos lo separan del león de La Fuerza y los dos se ven sin saber astrología.
No está dentro de la escena. En La Rueda gira la rueda en el centro, con la esfinge arriba, la serpiente bajando y Anubis subiendo; las cuatro criaturas quedan fuera, en el marco. En El Mundo la danzante ocupa el óvalo de laurel y las cuatro están por fuera.
No hace nada. En La Rueda cada una sostiene un libro, y la ficha explica por qué: el conocimiento no gira, lo que gira es la suerte. Un león con un libro en una esquina no es una fiera, es un pilar.
Entre las dos cartas el mismo tetramorfo cambia de función: en La Rueda enmarca un giro en curso y en El Mundo uno completado. La ficha de El Mundo lo dice: las dos resuenan por las cuatro criaturas, pero donde la Rueda giraba, el Mundo completa el giro.
El león tallado: la corte de Bastos
En la Reina de Bastos y en el Rey de Bastos hay leones, y no están vivos: están tallados en el trono.
La Reina se sienta en un trono de piedra con leones tallados en el respaldo, y hay dos leones más en el trono junto a los girasoles. El Rey se sienta en un trono ornamentado con leones y salamandras tallados. En los dos casos la ficha da la razón sin adornos: Leo es el signo regente del palo de Bastos, y el mueble lo declara.
Aquí el león es lo más parecido a una etiqueta que hay en el mazo, y es legítimo leerlo así: no participa, no mira a nadie, no puede moverse. Dice de qué palo es la carta, igual que las salamandras del Rey dicen de qué elemento, cosa que desarrolla la lección de palos y elementos.
La Reina de Bastos sirve además de contraste dentro de una sola lámina: los leones están tallados en el respaldo, pero a sus pies hay un gato negro sentado, mirando al espectador con los mismos ojos amarillos que ella. El felino como emblema detrás, el felino vivo abajo.
El león que es una cabeza: el Dos de Copas
El único león del mazo que no es Leo está en el Dos de Copas. Entre el hombre y la mujer que intercambian copas flota un caduceo de Hermes, dos serpientes enroscadas en una vara, coronado por una cabeza de león alada.
No es un león: es una cabeza, tiene alas y viene de otro sistema. La ficha lo sitúa: el caduceo es Mercurio, comunicación e intercambio, y también el equilibrio entre opuestos; el león alado es Chokmah, la sabiduría activa del Árbol de la Vida. No comparte signo, ni cuerpo, ni función con ninguno de los otros cinco.
El león que no está: el Caballero de Bastos
Hay una sexta carta que conviene descartar en voz alta. En el Caballero de Bastos del Rider-Waite-Smith no hay ningún león.
Lo que hay es un caballero de armadura amarilla sobre un caballo encabritado, con casco de cresta roja, salamandras bordadas con las colas formando ouroboros y tres pirámides al fondo. Un caballo, no un león.
El león de esta carta pertenece al Thoth, donde el equivalente se llama Prince of Wands y muestra una figura en un carro ardiente tirado por un león dorado. Otro mazo y otra lámina.
Los seis leones, en una tabla
Ordenados por lo que son y no por el número de la carta, se ve que la especie es lo único que comparten.
| Carta | Qué león es | Dónde está | Qué hace |
|---|---|---|---|
| La Fuerza | animal vivo (Leo) | delante de la mujer, tocado | se deja sostener la mandíbula |
| La Rueda de la Fortuna | tetramorfo (Leo) | esquina, fuera del giro | sostiene un libro |
| El Mundo | tetramorfo (Leo) | esquina, fuera de la guirnalda | cierra el marco del ciclo cumplido |
| Reina de Bastos | tallado (Leo) | respaldo del trono | declara el signo del palo |
| Rey de Bastos | tallado (Leo) | trono, con salamandras | lo mismo, con el elemento al lado |
| Dos de Copas | cabeza alada (Chokmah) | coronando el caduceo | sabiduría activa sobre el intercambio |
Qué no significa
No significa siempre fuerza. Solo una de las seis va de eso, y ni siquiera de fuerza bruta. En las esquinas de La Rueda es un pilar del cosmos, y en el trono de la Reina de Bastos un dato sobre el palo.
No significa domar. El gesto de La Fuerza no es de sometimiento, y el propio mazo lo separa del Marsella, donde sí es más vigoroso.
Y no todo lo que casa con la palabra es un león. El Dos de Copas y el Caballero de Bastos son los dos ejemplos, uno por ser una cabeza de otro sistema y otro por ser de otro mazo.
Lo que hay que llevarse
Pregunta primero si está vivo. Vivo hay uno: el de La Fuerza. Todo lo demás es emblema, marco o mueble, y un emblema no se lee como una escena.
Si está en una esquina, es zodiaco. Las cuatro criaturas van siempre juntas y en las cuatro esquinas. Si ves un león con un toro, un águila y un ángel, no busques instinto: busca los cuatro signos fijos.
Si está en un mueble, declara el palo. Los tronos de Bastos llevan leones por Leo, y la lectura no va más allá de eso.
Y comprueba antes de dar por hecho. Es la norma de toda la rama de figuras: describir la lámina antes de nombrar nada, que es lo que enseña la lección de simbolismo visual.
Las cartas de este capítulo