Escuelas de lectura · E.1.3

Escuela Thoth

El otro gran descendiente de la Golden Dawn. Comparte esqueleto con el Rider-Waite-Smith, así que quien viene de ahí se orienta enseguida, y luego descubre que ocho cartas se llaman de otra manera, que la corte es otra y que las correspondencias no son exactamente las mismas.

Dos autores y una publicación póstuma

El tarot Thoth lo hicieron dos personas: Aleister Crowley (1875-1947), ocultista inglés, que diseñó el mazo y escribió lo que significa; y Lady Frieda Harris (1877-1962), pintora, que pintó las 78 láminas.

El encargo estaba pensado para unos meses y se alargó unos cinco años, entre el final de los treinta y los primeros cuarenta. Harris rehízo varias cartas más de una vez. Crowley publicó en 1944 el libro que acompaña al mazo, The Book of Thoth, en una tirada corta.

Y aquí está el dato que casi nadie tiene presente: el mazo no se publicó como baraja hasta 1969. Crowley llevaba veintidós años muerto y Harris siete. Ninguno vio nunca su tarot impreso como un mazo con el que leer: lo que hoy se compra es una obra póstuma.

Conviene decir lo obvio, porque el uso lo ha borrado: se le llama «el tarot de Crowley» y es tanto de ella como de él. El sistema y el libro son de Crowley; la pintura entera, que es lo que se mira, es de Harris. Sin sus láminas no habría mazo, solo un tratado.

El otro descendiente de la Golden Dawn

Esto explica casi todo lo demás. El Rider-Waite-Smith y el Thoth salen de la misma casa: la Golden Dawn, la orden fundada en Londres en 1888.

Arthur Waite y Pamela Colman Smith eran miembros. Crowley fue iniciado en 1898. Los tres trabajaron sobre el mismo documento interno, el Libro T, que ataba cada carta a una letra, a un sendero y a un planeta o un decanato. Los dos mazos son dos desarrollos distintos del mismo material, hechos por gente que se conocía y que no se llevaba bien.

Por eso el esqueleto coincide: veintidós mayores y cincuenta y seis menores, cuatro palos, decanatos del dos al diez y elementos combinados en la corte. Quien sabe cómo está construido un RWS reconoce la arquitectura de un Thoth.

Coincide el esqueleto y nada más: las diferencias no son de adorno. Crowley no heredó y calló: reescribió partes del sistema, y son justo esas las que hacen tropezar a quien llega desde el RWS.

Lo que cambia de nombre

Ocho arcanos mayores se llaman de otra manera, y el cambio de nombre casi siempre viene con un cambio de acento en el significado. Estos son los seis que más cuestan:

Rider-Waite-Smith Thoth
La Fuerza Lust, «La Lujuria»
La Justicia Adjustment, «El Ajuste»
La Templanza Art, «El Arte»
La Rueda de la Fortuna Fortune, «La Fortuna»
El Juicio The Aeon, «El Eón»
El Mundo The Universe, «El Universo»

Los otros dos cambian menos: The Magician pasa a The Magus y The High Priestess a The Priestess.

La corte cambia entera: donde el RWS pone Rey, Reina, Caballero y Sota, el Thoth pone Caballero, Reina, Príncipe y Princesa, y el Caballero ocupa el lugar del Rey. Los Oros son Discos.

Y hay un detalle de numeración que despista: en el Thoth el Ajuste lleva el VIII y la Lujuria el XI, mientras que en el RWS La Fuerza es la VIII y La Justicia la XI. Contando por el número, las dos cartas están intercambiadas de un mazo al otro.

Geometría en vez de escena

La otra gran diferencia se ve sin saber nada. El Rider-Waite-Smith cuenta y el Thoth cifra.

En el RWS, las 78 cartas son escenas: hay personajes, hay paisaje, pasa algo. En el Thoth hay color, forma y símbolo: planos que se cruzan, figuras descompuestas en facetas, composiciones más cercanas a un vitral o a un diagrama que a una ilustración. Es un mazo de una belleza que casi nadie discute, y no cuenta historias.

Los menores lo llevan al extremo. No hay escena en ninguno. Hay tantos símbolos del palo como dice el número, dispuestos con una geometría, más los glifos del planeta y del signo, más un título impreso en la propia carta: Dominio, Abundancia, Ruina, Derrota. Vienen del Libro T, y son los mismos que Colman Smith convirtió en escena al otro lado.

La consecuencia se nota en la primera tirada. En un RWS, el Diez de Espadas se lee sin saber nada: hay un hombre en el suelo con diez espadas encima. En un Thoth dice «Ruin», lleva Sol en Géminis y muestra espadas rotas, así que el significado hay que traerlo, no sale de la lámina.

La advertencia práctica: las tablas no son las mismas

Esto es lo que hay que saber antes de comprarlo, y casi nunca se dice. Quien viene del RWS llega con una chuleta de palabras clave y da por hecho que servirá, porque los dos mazos vienen de la Golden Dawn. Sirve a medias, y donde las correspondencias discrepan lo hacen sin avisar.

El caso más conocido es el mejor ejemplo de que estos sistemas se construyen: Crowley decidió que la letra Tzaddi no le tocaba a La Estrella sino a El Emperador, y las intercambió. Por eso las fichas de este sitio dicen «o Heh según tradición» y «o Tzaddi según tradición». La lección de correspondencias esotéricas lo cuenta entero y acaba con este mismo aviso: lo que allí se explica vale para el Rider-Waite-Smith y sus descendientes, y un Thoth lleva las de Crowley, que no son exactamente esas.

A eso se suma que varios significados están desplazados a propósito. Lust no es «fuerza interior» con otro nombre, y The Aeon no es el juicio ni el renacer del RWS: es el eón de Horus, una idea del sistema propio de Crowley, Thelema, que él da por sabida.

La regla, entonces: en un Thoth manda el Thoth. La carta y el Book of Thoth, no lo aprendido con otro mazo. Mezclar las dos tablas produce lecturas que suenan bien y no se sostienen en ninguno de los dos sistemas.

Sobre Crowley

Conviene decirlo con distancia, sin escándalo y sin admiración.

Crowley fue una figura muy discutida en vida y después: prensa británica encima, la comunidad que montó en Cefalù y de la que el gobierno italiano lo expulsó en los años veinte, y un final con poco dinero en Hastings, en 1947. Se ha escrito mucho sobre él, buena parte adorando y buena parte demonizando, y ninguna de las dos cosas es información.

Para lo que aquí importa, el asunto se zanja en una frase: la biografía del autor no decide si un mazo sirve para leer. El Thoth permite hacer lecturas precisas. Y tampoco vale al revés: que el mazo sea bueno no avala la biografía ni las ideas.

Lo que sí conviene saber, porque es práctico, es que el Book of Thoth está escrito desde dentro de un sistema propio y lo da por conocido. Quien lo abre esperando un manual de tarot se encuentra otra cosa.

Qué gana y qué pierde

Gana densidad. Cada carta trae su correspondencia impresa encima, así que se lee con la retícula delante en vez de tener que recordarla. Para quien ya trabaja con planetas, signos y decanatos, eso ayuda en lugar de estorbar.

Pierde la escena, y con ella una parte concreta del oficio. Delante de un RWS se le puede preguntar a quien consulta «¿qué ves aquí?», y contesta, porque hay algo que ver. Delante de un Thoth ve un cuadro abstracto del que no puede decir nada por su cuenta, y la lectura pasa a depender enteramente del lector.

De ahí sale lo único que se puede decir sin hablar de gustos: el Thoth no es un mal mazo, es un mazo que pide el sistema ya aprendido. Con él puesto es de los más precisos que hay; sin él, láminas preciosas y mudas.

Lo que hay que llevarse

  • El Thoth es de Crowley y Harris, ella pintó las 78, y no se publicó como baraja hasta 1969, con los dos ya muertos.
  • Comparte esqueleto con el Rider-Waite-Smith porque los dos salen de la Golden Dawn, así que la arquitectura se reconoce.
  • Ocho mayores cambian de nombre, la corte es otra y el VIII y el XI están intercambiados respecto al RWS.
  • Cifra en vez de contar: los menores no tienen escena, llevan título y correspondencia impresos.
  • Las tablas no son las mismas. Traer las palabras clave del RWS a un Thoth es el error típico y no da error visible.