Símbolos del tarot · S.5

Signos gráficos

Un perro está en la escena. El ocho tumbado que flota sobre la cabeza del Mago, no: nadie lo sostiene y no descansa en nada. Esta rama reúne las marcas que se pusieron sobre el dibujo en vez de dentro de él, que son las que más directamente vienen de lo que Waite y Smith habían estudiado.

Lo que está en la escena y lo que está encima

Mira El Mago y haz el inventario. Hay un hombre de pie, una mesa, cuatro objetos encima de la mesa y un jardín de rosas y lirios a sus pies. Todo eso ocupa sitio: son cosas que el personaje podría tocar, que dan sombra, que descansan en algo.

Y hay una cosa más. Sobre su cabeza flota un ocho tumbado. No lo sostiene nadie, no cuelga de ningún sitio, no se apoya en nada. Si la escena fuera una habitación de verdad, ese signo no estaría dentro de la habitación. Está en la lámina, no en la escena: lo puso quien dibujó, encima de todo lo demás, para decir algo que la escena no dice sola.

Esa distinción es lo único que ordena esta rama. Las otras ramas de la sección tratan de cosas que están ahí: animales que andan por el suelo, paisaje al fondo, objetos que alguien lleva en la mano. Aquí se tratan las marcas: lo que se puso sobre el dibujo en vez de dentro de él.

Cuatro grados de despegue

No todas se despegan igual. El lemniscato flota y no lo ve nadie dentro de la carta; una flor está plantada en el suelo y cualquiera del cuadro podría cogerla. Entre esos dos extremos caben los cuatro capítulos, y ese es el orden en que van.

Esto es lo que aparece en la lámina en cada caso y cuánto se separa de la escena:

Signo Cómo aparece Cuánto se despega
El lemniscato flotando sobre una cabeza, sin apoyo entero: no es un objeto
El pentáculo grabado en un disco, o en una frente a medias: la estrella es notación, el disco es objeto
Los colores en la ropa, el cielo, el suelo poco: van encima de cosas que sí están
Las flores plantadas, bordadas, en una corona nada: son objetos de la escena, elegidos de un código

Las cuatro se leen igual, y por eso están juntas: no cuentan lo que pasa en la carta, la etiquetan. Quien mira la escena se entera de lo que ocurre; quien mira la marca se entera de en qué familia ha metido el dibujante lo que ocurre.

El lemniscato

El ocho tumbado, que en matemáticas es el signo de lo que no tiene fin. Sale en tres cartas de setenta y ocho, y esa escasez es justo lo que hay que mirar: en El Mago y en La Fuerza flota sobre la cabeza de la figura, y ese emparejamiento no es casual; en el Dos de Oros es de otra clase, porque ahí lo forman dos objetos que alguien sostiene. Está en El lemniscato.

El pentáculo

La estrella de cinco puntas grabada en un disco. Es el signo del palo de la tierra en este mazo, así que sale trece veces dentro del palo, y una vez más fuera de él: en la frente del Baphomet de El Diablo, y ahí está invertida. La ficha del As de Oros explica en una frase qué separa las dos posiciones. Está en El pentáculo.

Los colores

El menos evidente de los cuatro, porque un color no parece un signo: parece una decisión de dibujante. En este mazo no lo es. La ficha de El Mago describe su ropa como túnica roja sobre ropa interior blanca y traduce la combinación sin rodeos: pasión gobernada por pureza. El mismo par rojo y blanco vuelve a salir en las flores a sus pies. Está en Los colores.

Las flores

Rosas y lirios, sobre todo, y casi siempre juntos. Aparecen bordados en la ropa, plantados en el suelo o formando una corona, como la de La Fuerza, y en La Templanza crecen lirios amarillos junto al estanque. Están en Las flores.

De dónde salen estas marcas

Aquí conviene ser exacto, porque es fácil pasarse. La Golden Dawn no dejó dibujos: dejó una tabla, y en la orden el mazo era material de estudio que cada iniciado copiaba a mano. Eso está contado entero en el capítulo de la Golden Dawn.

Lo que se puede afirmar es la consecuencia. Waite y Smith salieron de esa orden, y estos cuatro signos son el sitio donde lo estudiado asoma a la superficie del dibujo. Un pintor de naipes no pone un ocho flotando sobre una cabeza por razones narrativas: eso es notación, no escena.

El caso más claro no es ninguno de los cuatro, pero los explica todos. En el Diez de Oros, los diez pentáculos no están colocados donde caben: están dispuestos en el aire siguiendo el patrón del Árbol de la Vida, un pentáculo por sefirá. Su propia ficha lo dice: es uno de los pocos elementos del Rider-Waite con esa referencia explícita. La retícula, que vivía en unos papeles internos, acabó dibujada. Para qué sirve al leer, y para qué no, está en Correspondencias esotéricas.

Cómo se leen sin pasarse

Tres reglas, y las tres valen para los cuatro capítulos.

Una marca no cambia de qué va la carta. El lemniscato del Mago no convierte la carta en una carta sobre el infinito: la carta sigue siendo la de ponerse a hacer con lo que ya se tiene. La marca dice de qué clase es ese hacer.

Una marca que sale poco dice más que una que sale mucho. Tres cartas con lemniscato es una afirmación fuerte: si el dibujante lo puso solo ahí, esas tres están emparejadas a propósito. El rojo, en cambio, sale por todas partes, así que por sí solo no señala nada; lo que señala es contra qué está puesto.

Y una marca no vale sin la escena. Esta rama es la referencia de un elemento suelto, no un método para mirar. El método, que es describir antes de nombrar y empezar por lo que ocupa más sitio, está en Simbolismo visual. Quien empieza una lectura buscando marcas acaba leyendo el sistema en vez de la carta.

Lo que hay que llevarse

  • Un signo gráfico es una marca puesta encima de la escena, no un objeto dentro de ella. La prueba está en preguntarse quién podría tocarlo.
  • Los cuatro capítulos van ordenados por eso mismo: el lemniscato flota, el pentáculo está grabado, el color va sobre las cosas y la flor es una cosa.
  • Estas marcas etiquetan, no narran. Dicen en qué familia va lo que la escena ya cuenta.
  • Vienen de un sistema aprendido, no de la imaginación del dibujante, y el sitio donde ese sistema se escribió está en la Golden Dawn.
  • Cuanto menos sale una marca, más pesa cuando sale.