Símbolos del tarot · S.4.5

La balanza

En las 78 láminas hay dos balanzas y nada más: la de La Justicia y la del comerciante del Seis de Oros. Las dos van en la mano izquierda, las dos están niveladas y en las dos la mano derecha hace algo distinto. Ahí está todo el símbolo.

Dos balanzas en 78 cartas

La balanza es de los objetos más reconocibles del tarot y uno de los que menos sale. En las 78 láminas del Rider-Waite-Smith hay dos, y solo dos: la de La Justicia, en el arcano XI, y la del comerciante del Seis de Oros.

Que sean tan pocas y aun así todo el mundo las reconozca no es una rareza del mazo: es que la balanza llegó al tarot ya explicada. Europa llevaba siglos pintándola cuando se imprimieron estas cartas, y no le hace falta repetirse en un mazo para que se entienda a la primera.

Lo interesante es que esas dos apariciones se parecen mucho más de lo que parece a primera vista, y precisamente por eso su diferencia enseña algo.

De dónde viene

La balanza es el atributo de Iustitia, la alegoría romana de la justicia que la Edad Media heredó y siguió pintando en portadas de catedral y en salas de tribunal. En la iconografía cristiana medieval también aparece en las escenas del pesaje de las almas, con san Miguel sosteniéndola. Es un objeto de derecho y de mercado antes que un objeto simbólico: sirve para poner una medida donde había una discusión.

Al tarot entra por esa vía directa. La Justicia del Marsella era ya la figura alegórica clásica, con balanza y espada, heredada de la Iustitia romana. Waite conservó el objeto y le cambió el sitio en la serie, del VIII al XI, por razones astrológicas que se cuentan en el capítulo del Rider-Waite-Smith.

La Justicia: la mano que pesa y la mano que corta

En la lámina, la figura está sentada en un trono entre dos columnas. En la mano derecha, una espada vertical con el filo hacia arriba. En la izquierda, una balanza con los platillos perfectamente equilibrados.

Dos instrumentos, uno en cada mano, y ninguno puede hacer el trabajo del otro. La balanza mide y no decide: enseña de qué lado cae el peso y se queda ahí. La espada decide y no mide: corta, y el corte no admite matices. Puestos así, el orden queda dibujado en la propia carta, primero pesar y después cortar, que es justo lo que no se hace cuando alguien juzga deprisa.

Hay un tercer detalle que suele pasarse por alto y que es de Waite: esta Justicia no lleva venda. Es un cambio deliberado respecto a la Iustitia clásica, y quiere decir que aquí no se pesa a ciegas. La balanza está sostenida por alguien que está mirando lo que pone en los platillos.

Y hay una cuarta cosa, que es lo que la balanza pesa. En el orden del Rider-Waite-Smith, la Justicia viene después de La Rueda de la Fortuna: primero la vida gira y después se pesa lo que ha ocurrido mientras giraba. Lo que va en los platillos son hechos ya sucedidos, no promesas ni futuros. Una balanza no adivina: registra.

El Seis de Oros: la misma balanza en manos de una parte

La segunda balanza está en un arcano menor y casi nadie la cita, y es la que hace interesante al símbolo.

Un hombre bien vestido, con atuendo de comerciante próspero, está de pie sosteniendo una balanza en la mano izquierda y repartiendo monedas con la derecha. Delante de él, dos figuras arrodilladas reciben con las palmas extendidas. La balanza está equilibrada: los dos platillos al mismo nivel. El dar está medido.

El reparto de manos es exactamente el de La Justicia: a la izquierda el instrumento que mide, a la derecha el que actúa. Cambia lo que hay en la mano derecha, una espada allí y unas monedas aquí, y cambia por completo quién sostiene el aparato.

En el arcano XI pesa una figura sentada en un trono que no gana ni pierde nada con el resultado. En el Seis de Oros pesa una de las partes. El comerciante mide lo que él mismo entrega y a quién se lo entrega, y eso es lo que hace que la carta sea buena y frágil a la vez: al derecho, la generosidad medida es la única sostenible, porque dar sin medida arruina a quien da. Invertida, la misma mano se convierte en poder, ayuda con condiciones, deuda emocional cobrada después.

Qué cambia de una balanza a la otra

Las dos cartas comparten el objeto, la mano y hasta la posición de los platillos, así que la comparación se juega en lo demás:

La Justicia Seis de Oros
En qué mano izquierda izquierda
Qué hay en la otra una espada vertical monedas que reparte
Qué pesa los hechos ocurridos lo que él mismo va a dar
Quién sostiene una figura entronizada, sin parte en el asunto una de las partes, la que tiene
Cómo están los platillos al mismo nivel al mismo nivel

La última fila es la que suele sorprender. Las dos balanzas del mazo están niveladas, o sea que ninguna de las dos enseña un veredicto. Enseñan el momento anterior: el pesaje en curso, el instante en que todavía no se ha dicho quién tiene razón ni cuánto le toca a cada uno. Un mazo con una balanza inclinada estaría diciendo el resultado; este dice el procedimiento.

Cuando salen juntas en una tirada, la comparación es directa y merece nombrarse en voz alta, que es de lo que trata la lección de diálogo entre cartas: la misma medida aplicada por alguien de fuera y por alguien de dentro.

Qué no es una balanza

Aquí hay que tener cuidado, porque la palabra equilibrio aparece por todo el tarot en sentido figurado: relaciones equilibradas, equilibrio material, equilibrio entre dar y recibir. Nada de eso es una balanza dibujada. En el mazo hay dos, y las dos están descritas arriba.

El caso que más confunde es el Dos de Espadas, y confunde con razón. Su signo es Libra, el signo de la balanza. Su composición es deliberadamente simétrica: una mujer sentada junto al mar con una espada en cada mano, cruzadas sobre el pecho, los brazos ni tensos ni forzados. Todo en la carta habla de equilibrio.

Pero no hay balanza. La que se equilibra es ella, con un peso en cada brazo, y por eso el equilibrio es frágil: cualquier movimiento acaba con la configuración. Y lleva sobre los ojos una venda blanca que le cubre la mirada del todo, que es exactamente la venda que Waite le quitó a La Justicia. Las dos cartas son de Libra y dicen cosas opuestas: una pesa mirando, la otra sostiene sin mirar. La Justicia invertida se lee justamente así, como quien se pone la venda que le habían quitado, y de esa pieza trata el capítulo de la venda.

Tampoco es una balanza el equilibrio de La Templanza, aunque se cite como si lo fuera. Ahí hay un ángel con dos copas de oro trasvasando agua de una a otra, y eso no es pesar: es mezclar en proporción y sin parar. Es otro símbolo y tiene su propio capítulo, el del agua.

Y un aviso de mazos, porque el objeto viaja: en el Thoth de Crowley la carta se llama Adjustment y muestra a una figura equilibrando dos platillos, con la palabra justicia evitada a propósito. Es otra lámina y otra idea, y está en el capítulo del Thoth.

Lo que hay que llevarse

  • La balanza sale dos veces en las 78: La Justicia y el Seis de Oros. Ninguna más.
  • Las dos van en la mano izquierda, y en la derecha va el instrumento que actúa: la espada allí, las monedas aquí.
  • Las dos están niveladas. El mazo dibuja el pesaje, no el veredicto.
  • Lo que cambia es quién sostiene: en el arcano XI, alguien sin parte en el asunto; en el Seis de Oros, la parte que tiene y reparte.
  • Lo que pesa la balanza son hechos ya ocurridos. Viene después de La Rueda, y eso también es información.
  • Equilibrio no es balanza. En el Dos de Espadas el peso lo sostiene una persona con los ojos vendados, y ahí está lo contrario de La Justicia.

Las cartas de este capítulo