Símbolos del tarot · S.5.4
Las flores
La rosa y el lirio salen emparejados en dos cartas, y las dos fichas los glosan igual: deseo y pureza. Pero las dos rosas más famosas del mazo, la de El Loco y la de La Muerte, son blancas, así que la lectura de la rosa como pasión solo funciona cuando el lirio está al lado.
Una pareja que llega ya hecha
En estas láminas hay flores de fondo, en prados y jardines, pero las que cuentan están en la mano, en el bordado o a los pies, que son los tres sitios donde el ojo va solo. Y hay una pareja que se repite con la misma glosa en dos cartas distintas: la rosa y el lirio.
Esa pareja no la inventa el tarot. Viene ya montada de la pintura religiosa europea, donde el lirio blanco es el atributo de la pureza y la rosa el del amor, y llega a estas cartas con el significado puesto, igual que llega la paloma del As de Copas o la corona de espinas a la que remiten las rosas del Nueve de Espadas. Quien lee estas flores no está descifrando nada oculto: está reconociendo un vocabulario que llevaba siglos en circulación.
Rosa y lirio juntos: dos cartas y una misma glosa
Salen emparejados exactamente en dos láminas, y conviene decir que son dos y no más.
En El Mago están a sus pies, en un jardín de rosas y lirios que su ficha glosa así: deseo y castidad, rojo y blanco, los polos del alma en equilibrio. La carta no pide elegir entre ellos, los pone juntos debajo del que tiene los cuatro palos sobre la mesa.
En El Hierofante la pareja está repartida entre dos personas: los dos discípulos arrodillados llevan bordados distintos, uno rosas (deseo) y otro lirios (pureza). Y aquí está lo que ninguna ficha puede contar sola: en El Mago las dos flores crecen del mismo suelo y en El Hierofante están cosidas a dos túnicas diferentes. La misma pareja dice una cosa cuando las dos flores conviven en una persona y otra cuando separan a dos.
Las rosas sueltas, y la sorpresa
Aquí se corrige la lectura que más circula. Si la rosa fuera la flor del deseo, las dos rosas más señaladas del mazo tendrían que ser rojas. No lo son.
La rosa que sostiene El Loco en la mano izquierda es blanca, y su ficha la lee como pureza de intención. La que ondea en el estandarte de La Muerte es blanca y de cinco pétalos sobre fondo negro, y su ficha la llama rosa mística, símbolo de pureza que trasciende la muerte. Son la carta que abre el recorrido de los mayores y la que lo parte por la mitad, y llevan la misma flor del mismo color.
Rojas hay, y salen en cartas donde el rojo viene de otro sitio. La del Dos de Bastos está tallada en la muralla junto a una cruz blanca, y es el emblema de los Rosacruces, no una rosa de jardín. Las del Nueve de Espadas están alternadas con signos zodiacales en la colcha, y su ficha las ata a la corona de espinas y a la pasión cristiana. En la Reina de Oros trepan por el trono y le coronan la cabeza, dentro de un entorno donde todo florece.
O sea que la rosa no tiene un significado, tiene dos, y lo que decide cuál toca no es la flor: es de qué color es y qué tiene al lado.
El lirio cuando va solo
Sin la rosa enfrente, el lirio deja de ser la mitad de una pareja y se lee por lo que hace en esa lámina.
En La Templanza los lirios que crecen junto al estanque son amarillos, y su ficha ni siquiera los lee como pureza: los llama iris, flores de Iris, la mensajera entre dioses y humanos, que es exactamente la función del ángel que está encima. Y en el As de Oros los lirios blancos crecen en un jardín que su ficha describe como bien cuidado y no silvestre, es decir, como trabajo humano sobre la tierra.
Los girasoles, y la única flor que mira
Los girasoles salen en dos cartas, y las dos son solares.
En El Sol son cuatro y asoman por encima de un muro bajo, vueltos hacia el sol o hacia el niño, y su ficha deja la ambigüedad escrita en vez de resolverla. En la Reina de Bastos hay uno grande en su mano izquierda y más enmarcando el trono, y ahí la ficha es tajante sobre qué hace: es el signo de Leo, que rige el palo. La misma ficha señala que el girasol, junto con el gato negro, es una de las dos aportaciones iconográficas de Pamela Colman Smith a esa carta.
Merece la pena notar la diferencia, porque es de las que solo se ven cruzando cartas: el girasol de la Reina es un atributo que ella sostiene, y los de El Sol son testigos que miran. Es la única flor de la que su ficha dice hacia dónde se vuelve.
El loto vive en Copas
El loto sale tres veces y las tres en el mismo palo, lo cual ya es un dato.
| Carta | Dónde está el loto |
|---|---|
| As de Copas | flotando en el estanque que recibe los cinco chorros |
| Paje de Copas | bordado en su túnica azul |
| Rey de Copas | tallado en el cetro corto que lleva en la mano |
Es la flor del agua y aparece donde el agua manda, sin salirse del palo ni una vez. Y hay una nota que las propias fichas dejan escrita al comparar mazos: en el Thoth el loto pasa de detalle a estructura y conecta unas copas con otras a lo largo de media serie.
Guirnaldas, coronas y bordados
Las flores no solo crecen: también se llevan puestas, y eso cambia lo que dicen.
En el Cuatro de Bastos la flor hace de arquitectura: la guirnalda que corona los cuatro bastos lleva uvas, flores blancas y hojas verdes, y debajo del arco hay figuras levantando ramos. En La Fuerza la corona no es de metal, es de flores, sobre la cabeza de quien doma un león con las manos desnudas.
En el Seis de Copas las flores son el regalo: el niño ofrece una copa dorada llena de flores blancas de cinco pétalos y las otras cinco copas están llenas de las mismas. Y en El Loco los bordados de la túnica son flores, aunque su ficha aclara que lo que dibujan es la rueda del zodiaco.
Conviene separar una cosa que se confunde: la guirnalda de El Mundo no es de flores, es de laurel, y el laurel es corona de victoria, no jardín. Lo mismo vale para la del Seis de Bastos.
Lo que no significa
No hay una tabla de flor y significado, y este capítulo no la escribe. Las mismas rosas valen deseo en El Mago y pureza en El Loco, y lo que las separa es el color y la compañía.
Ninguna flor de estas láminas está marchita. Las flores marchitas y las copas podridas que a veces se citan pertenecen al Thoth, según describen las propias fichas al comparar los dos mazos. Buscar aquí una flor caída para leer decadencia es buscar algo que no está.
Y no hay lectura del número de pétalos. La rosa de La Muerte tiene cinco y las del Seis de Copas también, y eso es todo lo que se puede decir sin inventar: dos cartas coinciden en un detalle que ninguna tradición citable convierte en regla.
Lo que hay que llevarse
- Rosa y lirio salen juntos en dos cartas, El Mago y El Hierofante, con la misma glosa: deseo y pureza. En una crecen del mismo suelo y en la otra separan a dos discípulos.
- Las dos rosas más señaladas del mazo son blancas, las de El Loco y La Muerte, y las dos se leen como pureza. La rosa roja aparece en otro registro: rosacruz en el Dos de Bastos, pasión cristiana en el Nueve de Espadas.
- El lirio solo cambia de lectura: en La Templanza es amarillo y su ficha lo lee como mensajería, no como castidad.
- El girasol sale en dos cartas y las dos son solares, y es la única flor de la que se dice hacia dónde se vuelve.
- El loto no se sale de Copas en las tres veces que aparece.
- Para el color de esas flores y por qué no conviene fiarse de él, Los colores. Para el método de mirar una lámina entera, Simbolismo visual.
Las cartas de este capítulo