Curso · Nivel 4, Técnica avanzada · Lección 4.5

Correspondencias esotéricas

Leída

La Golden Dawn ató las 78 cartas a una retícula de letras, senderos y planetas, y de ahí salió el Rider-Waite-Smith. No es una tradición antigua: es un sistema de finales del XIX. Su valor no es histórico, es estructural, y usarlo mal te hace leer el sistema en vez de la carta.

Al terminar esta lección habrás aprendido a

  • ·Reconocer qué es una correspondencia: una asignación puesta desde fuera, no algo que se deduzca de la lámina.
  • ·Situar el sistema en su fecha y entender por qué eso no lo invalida.
  • ·Distinguir las tres capas y lo que aporta cada una al leer.
  • ·Usar la retícula para comprobar una lectura en lugar de para sustituirla.

Qué es una correspondencia

Una correspondencia es una asignación: esta carta va con esta otra cosa. El Ermitaño lleva la letra hebrea Yod, el sendero 20 del Árbol de la Vida y el signo de Virgo.

Lo primero que conviene ver es que eso no se deduce del dibujo. Nadie mira al viejo de la linterna y saca Virgo de ahí. La correspondencia viene de fuera, la puso alguien, y se puede fechar.

Las 78 fichas de este sitio las llevan en cabecera, debajo de las palabras clave. Esta lección no las repite: explica de dónde salen, qué sostienen y cuándo estorban.

De dónde sale: Londres, 1888

El tarot es del siglo XV, es italiano y se hizo para jugar. Las correspondencias son inglesas, de finales del XIX, y se hicieron para otra cosa. Entre una fecha y la otra hay cuatro siglos.

El primer paso lo dio Éliphas Lévi hacia 1855: 22 arcanos mayores y 22 letras del alfabeto hebreo, mismo número, así que emparejarlos. De ahí salió todo lo demás.

El sistema completo lo montó la Golden Dawn, la orden fundada en Londres en 1888, en un documento interno llamado el Libro T: cada arcano con su letra, su sendero y su planeta o su signo; cada carta del dos al diez con un decanato, o sea un planeta en un signo; cada figura de la corte con una combinación de elementos.

Y aquí está lo que impide despacharlo como curiosidad de anticuario. Arthur Waite y Pamela Colman Smith eran los dos miembros de la Golden Dawn. El mazo que publicaron en 1909, el que usa este curso y el que ha copiado medio mundo, está dibujado desde dentro de esa tabla. Quien lee un Rider-Waite-Smith está leyendo, lo sepa o no, un mazo construido sobre estas correspondencias.

Lo cual obliga a decir la otra mitad. No es una tradición antigua. No viene de Egipto, no viene de la cábala medieval y un cabalista no reconocería casi nada de esto. Es un sistema de hace poco más de cien años, hecho por gente con nombre conocido.

Hay una prueba limpia de que está construido y no revelado. Aleister Crowley decidió que la letra Tzaddi no le tocaba a La Estrella sino a El Emperador, e intercambió las dos. Por eso las fichas de esas cartas dicen «o Heh según tradición» y «o Tzaddi según tradición»: hay dos versiones y un siglo de discusión sobre cuál vale. Lo revelado no se discute; lo construido, sí.

Para qué sirve, que no es lo que parece

El valor de las correspondencias no es histórico. Es estructural.

Sin ellas, las 78 cartas son 78 significados sueltos que hay que memorizar de uno en uno, y nada obliga a que encajen entre sí. Puedes leer la Torre de una manera y el Emperador de otra que la contradiga, sin que nada te avise.

Con ellas, cada carta ocupa una casilla de una retícula, y la retícula tiene que ser coherente. Eso produce tres cosas concretas.

Explica parecidos que no están en el dibujo. El Emperador y La Torre no se parecen en nada: uno es un trono y la otra un derrumbe. Los dos son Marte. Y en cuanto lo sabes ves el hilo: uno impone una estructura por la fuerza y la otra es esa estructura reventando.

Da a los menores una razón que no sea la costumbre. El Ocho de Copas lleva Saturno en Piscis. Saturno recorta, Piscis disuelve: alguien deja atrás algo que ya no le sostiene y se va de noche sin mapa. Eso está en la lámina, sí, pero ahora también está en la casilla, y las dos dicen lo mismo. La lectura tiene dos apoyos en vez de uno.

Sirve para comprobarte. Si tu interpretación choca con todo el vecindario de la carta, con las que comparten su planeta o su tramo del Árbol, hay un error en alguna parte y puede ser el tuyo. Es la comprobación que ya hace la secuencia de los mayores: una carta que no encaja en su serie suele estar mal leída.

Las tres capas

Van juntas en la ficha, pero no dicen lo mismo. Esto es lo que ata cada una y lo que aporta al leer:

Capa Ata cada arcano a Lo que aporta
Letra hebrea una de las 22 letras, en orden una imagen concreta anterior a la carta
Sendero del Árbol uno de los 22 caminos entre sefirot un origen y un destino, o sea un movimiento
Planeta o signo un cuerpo, un signo o un elemento un temperamento y una velocidad

Las letras hebreas

22 arcanos y 22 letras, en el mismo orden. Lo que hace fuerte el emparejamiento es que cada letra hebrea es además una palabra: Beth es casa, Yod es mano, Mem es agua. Cada arcano queda atado a una imagen mínima que existía siglos antes que el tarot.

La lección de las letras hebreas las recorre una a una, y se ocupa del único sitio donde el orden se rompe, que es el desplazamiento de Tzaddi.

Los senderos del Árbol de la Vida

El Árbol son diez sefirot, diez estados, unidas por 22 caminos. Cada arcano mayor es un camino, no un sitio. El Mundo es el sendero 32, de Yesod a Malkuth.

La aportación no es pequeña: convierte los mayores en verbos. Un arcano deja de ser un estado y pasa a ser un tránsito entre dos, con punto de partida y punto de llegada.

La lección de los senderos monta el Árbol entero y coloca los 22 encima.

Planetas y signos

Siete planetas, doce signos y tres elementos suman 22, otra vez el número de mayores. Los menores del dos al diez llevan decanatos, y las figuras de la corte una combinación de elemento sobre elemento: la Reina de Copas es Agua de Agua.

Es la capa que enlaza con la carta astral y la más fácil de estropear, porque tienta a leer la carta como si fuera un tránsito del cielo, que no lo es. La lección de planetas y signos se mete ahí.

La parte honesta: esto es opcional

Conviene decirlo claro, porque en este terreno hay mucho humo. Se puede leer tarot muy bien sin tocar nada de esto, y mucha gente que lee muy bien no lo toca. La lámina y la posición dan de sobra para casi cualquier consulta.

El fallo típico tiene nombre: leer el sistema en vez de la carta. Se reconoce enseguida, porque produce lecturas que hablan de Saturno, de Hod y de Yod, y no hablan del asunto que trajo el querente. La prueba es la de la primera lección cambiada de sitio: si lo que estás diciendo seguiría valiendo con otra carta que tuviera la misma correspondencia, estás leyendo la tabla y no la lámina.

Dos reglas evitan casi todo.

Manda el dibujo. Si la correspondencia dice una cosa y la lámina dice otra, se lee la lámina. La lámina es lo que hay sobre la mesa y lo que va a mirar quien tienes delante; la correspondencia es andamiaje del lector.

No se recita. Nadie que venga a una lectura necesita oír el número de un sendero. Si la capa te ha servido se nota en que tu frase es más precisa, no más larga.

Y un aviso de alcance: esto vale para el Rider-Waite-Smith y los mazos que descienden de él. Un Marsella no lleva correspondencias de ninguna clase, y un Thoth lleva las de Crowley, que no son exactamente estas.

La tabla está en las fichas

Aquí no vas a encontrarla, y es a propósito. Las 78 fichas la llevan repartida en cabecera, cada carta con la suya, al lado de su lámina y de su significado, que es donde sirve de algo.

Una tabla de 78 filas memorizada fuera de contexto es la peor forma de aprender esto: se retiene una semana y no cambia ni una lectura. Carta a carta, con el dibujo delante, sí.

Lo que hay que llevarse

  • Una correspondencia es una asignación puesta desde fuera, no algo que salga de la lámina.
  • El sistema es de la Golden Dawn, finales del XIX, y el Rider-Waite-Smith está dibujado desde dentro de él. No es antiguo, y no le hace falta.
  • Su valor es estructural: obliga a que las 78 cartas encajen entre sí en vez de ser 78 significados sueltos.
  • Es una capa opcional, y quien la usa mal acaba leyendo el sistema en vez de la carta. Manda siempre el dibujo.

Ejercicio · con tu mazo

Coge tres arcanos mayores seguidos y abre sus fichas. Mira solo sus correspondencias: la letra, el sendero y el planeta o signo. Pregúntate si el orden de los tres tiene sentido visto desde ahí, y no desde su significado. Cuando lo tenga, habrás entendido para qué sirve el sistema.