Glosario · G.3.2

Correspondencia

Esta carta va con esta otra cosa, y eso no se deduce de la lámina: lo puso alguien. Es un sistema construido a finales del siglo XIX, con nombres y con fecha, y sus discrepancias famosas son la prueba de que está construido.

La definición

Una correspondencia es la asignación de una carta a otra cosa: a una letra del alfabeto hebreo, a un planeta, a un signo del zodiaco, a un sendero del Árbol de la Vida. El Ermitaño lleva la letra Yod, el sendero 20 y el signo de Virgo, y eso es su juego de correspondencias.

Lo que define al término es de dónde viene el dato: la correspondencia no se deduce del dibujo. Nadie mira al viejo de la linterna y saca Virgo de ahí. Se puso desde fuera, la puso alguien y se puede fechar.

Dónde se ven en este sitio

Las 78 fichas de carta las traen en cabecera, y no todas llevan lo mismo, porque el sistema no reparte igual:

Capa En cuántas cartas
Sendero del Árbol las 78
Planeta 58
Signo 48
Letra hebrea las 22 mayores

La letra hebrea es de los mayores y de nadie más, porque el emparejamiento nació de una coincidencia de número: veintidós arcanos, veintidós letras. Los menores numerados reciben en su lugar un decanato, o sea un planeta en un signo, y las figuras de la corte una combinación de elementos.

De dónde vienen

El tarot es italiano, del siglo XV y hecho para jugar. Las correspondencias son francesas e inglesas, del XIX. Entre una cosa y la otra hay cuatro siglos, y conviene no saltárselos.

El primer paso lo dio Éliphas Lévi hacia 1855, emparejando los 22 arcanos con las 22 letras hebreas. El sistema completo lo montó la Golden Dawn, fundada en Londres en 1888, en un documento interno llamado el Libro T: cada carta con su casilla.

Y aquí está lo que impide despacharlo como curiosidad. Arthur Waite y Pamela Colman Smith eran miembros de esa orden, así que el mazo que publicaron en 1909, el que usa este sitio y el que ha copiado medio mundo, está dibujado desde dentro de esa tabla. Quien lee un Rider-Waite-Smith está leyendo un mazo construido sobre estas correspondencias, lo sepa o no.

Un sistema construido, no revelado

Esto hay que decirlo entero porque decide cómo se usa. No es una tradición antigua. No viene de Egipto, no viene de la cábala medieval y tiene autores con nombre y apellidos.

La prueba más limpia son sus discrepancias. Aleister Crowley decidió que la letra Tzaddi no le tocaba a La Estrella sino a El Emperador, e intercambió las dos. Por eso las fichas de este sitio dicen «Heh, o Tzaddi según tradición» en una y «Tzaddi, o Heh según tradición» en la otra: hay dos versiones y un siglo de discusión sobre cuál vale. Lo revelado no se discute; lo construido, sí.

Que sea construido no lo invalida. Lo coloca: es una herramienta buena, con autor y con fecha, que se usa sin fingir que viene de más lejos.

Para qué sirve

El valor de las correspondencias no es histórico, es estructural. Sin ellas, las 78 cartas son 78 significados sueltos que nada obliga a que encajen entre sí. Con ellas, cada carta ocupa una casilla de una retícula que tiene que ser coherente, y eso explica parecidos que no están en el dibujo: El Emperador y La Torre no se parecen en nada y los dos son Marte, uno imponiendo una estructura por la fuerza y la otra siendo esa estructura al reventar.

Con qué se confunde

Con la astrología. Que una carta lleve Marte o Virgo no convierte la lectura en astrología: comparten vocabulario y nada más. Un planeta en una ficha es una atribución fija; un planeta en una carta astral es una posición calculada para un instante y un lugar. Y ojo con las doce cartas de signo, que además llevan planeta: ese planeta es el regente del signo, o sea el mismo dato contado dos veces, no una segunda correspondencia.

Con el significado. La correspondencia matiza una carta que ya sabes leer, no la lee por ti. Una interpretación hecha solo con planetas y letras se nota enseguida, porque podría escribirse sin haber mirado la lámina.

Dónde seguir

La lección madre es Correspondencias esotéricas, y de ella cuelgan las tres capas: Letras hebreas, Senderos del Árbol y Planetas y signos. La historia de la orden que lo fijó todo está en La Golden Dawn.

Las cartas de este capítulo