Escuelas de lectura · E.3.2

Rider-Waite vs Thoth

Comparten origen, esqueleto y hasta los decanatos, y aun así no se leen igual. La diferencia cabe en una frase: en un Rider-Waite-Smith miras y luego compruebas, y en un Thoth identificas y luego miras. De ahí sale lo demás, incluida la temporada de leer mal que le espera a quien cambia.

Lo que comparten, y por qué aquí no se cuenta

Los dos vienen de la Golden Dawn y están construidos sobre el mismo documento interno: veintidós mayores, cincuenta y seis menores, decanatos del dos al diez y cuatro figuras de corte por palo. Quien sabe cómo está montado uno reconoce la arquitectura del otro en cinco minutos.

Eso está contado en el capítulo del Rider-Waite-Smith y en el del Thoth, y no se repite. Lo que falta es la pregunta que queda después: si se parecen tanto por dentro, por qué no se leen igual.

El eje: qué información llega primero

Toda la diferencia práctica cabe en una frase. El Rider-Waite-Smith pone la escena por delante y el Thoth pone la correspondencia.

Conviene decirlo con cuidado, porque la versión simple es falsa: los dos tienen las dos cosas. El RWS está dibujado desde dentro de la tabla de la Golden Dawn, y el Thoth tiene imagen, y muy buena. Lo que cambia es el orden en que llegan, y ese orden decide cómo se trabaja.

En un RWS lo primero que hay sobre la mesa es algo que ocurre: alguien hace algo en un sitio. La correspondencia está detrás y hay que traerla de fuera, de una ficha o de la memoria. En un Thoth lo primero es la atribución: un título impreso en la cartela y los glifos del planeta y del signo. La lámina está ahí, y es hermosa, pero no cuenta nada por su cuenta.

Así queda el trabajo delante de una carta que todavía no te sabes:

Rider-Waite-Smith Thoth
Primer paso describir lo que se ve leer el título y los glifos
Segundo paso comprobar con la tabla, si se usa mirar la lámina, que ilustra eso
Si no sabes la correspondencia se lee igual, con menos apoyo no se lee
Dónde vive el significado en la lámina y en lo escrito sobre ella en el sistema, impreso en la carta

La tercera fila es la que importa. En un RWS puedes leer una carta mirándola: sale pobre si no sabes más, pero sale. En un Thoth casi nunca, y no por falta de talento: la lámina no guarda ahí la información.

Lo que se traslada y lo que no

Quien cambia de mazo se lleva más de lo que cree y menos de lo que necesita.

Se traslada la estructura entera. Cuatro palos con sus elementos, la serie del as al diez, cuatro figuras por palo, veintidós mayores en orden. Es idéntico en los dos, y es la mitad larga de lo que se aprende al aprender tarot.

Se trasladan casi todos los mayores, aunque ocho cambien de nombre: un lector con oficio ata Adjustment con La Justicia sin ayuda. Los sitios donde falla son pocos y están señalados. El número de La Fuerza y el de la Justicia están cruzados de un mazo al otro, y la letra Tzaddi cambia de carta, así que La Estrella y El Emperador llevan una letra distinta según cuál tengas delante.

No se traslada la corte, y encima engaña. El Thoth pone Caballero, Reina, Príncipe y Princesa, y su Caballero ocupa el sitio del Rey del RWS: la misma palabra nombra dos cartas distintas. En una tirada con posiciones asignadas a figuras, eso no da error, da una lectura ordenada y equivocada.

Y no se trasladan las palabras clave de los menores. Ahí es donde se rompe de verdad.

Los menores, que es donde se rompe

Tres menores donde la chuleta traída del RWS falla en un Thoth, y no por poco:

Carta Cómo se lee en el Rider-Waite-Smith Título impreso en el Thoth
Siete de Oros pausa para evaluar la cosecha, paciencia Failure, «Fracaso»
Cuatro de Copas hastío, no ver lo que se ofrece Luxury, «Lujo»
Dos de Espadas tregua frágil, decisión postergada Peace, «Paz»

Lo llamativo es que los dos lados no vienen de sitios distintos. El decanato es el mismo en los dos mazos: el Siete de Oros es Saturno en Tauro aquí y allí. Y los títulos del Thoth tampoco se los inventó Crowley, salen del mismo documento de la Golden Dawn sobre el que se dibujó el RWS.

Cada uno hizo una cosa distinta con el mismo material. Pamela Colman Smith convirtió el título en escena, y la escena, mirada durante un siglo por gente que no había leído el título, derivó por su cuenta: de «éxito que no llega» a «espera, que ya casi está». Crowley hizo lo contrario, dejó la palabra escrita en la carta y la apretó, de «éxito que no llega» a «fracaso».

Ninguno está equivocado. Uno guarda el significado en un dibujo, que cada generación puede volver a interpretar, y el otro en una palabra, que no.

El tercer ejemplo es el más suave y por eso el más peligroso: la palabra casi coincide y la temperatura no. Quien lee «Paz» y trae del RWS los ojos vendados dice algo que suena razonable y que no es lo que el mazo pone.

Un detalle de método: las invertidas

En el RWS la carta invertida es una herramienta corriente, con su propia lección. En el Thoth prácticamente no existe: Crowley no da significados invertidos y el matiz se resuelve por dignidades elementales, o sea mirando las vecinas. Quien llega con la costumbre de invertir se queda sin la mitad de sus recursos, y lo que los sustituye es justo lo que todavía no sabe.

Qué pide cada uno y qué da

El RWS no pide nada por adelantado: se abre y se tira la misma tarde. Da una lectura descriptible desde el primer día y, de propina, la llave de casi cualquier mazo moderno, porque casi todos repiten sus escenas.

El Thoth pide los decanatos y las cortes elementales sabidos de antemano, o sea la lección de correspondencias y la de planetas y signos ya hechas. A cambio trae la retícula impresa en cada carta, así que no hay que recordarla, y permite una precisión que en un RWS exige memoria.

Dicho entero: el Thoth exige más antes de empezar y da más una vez dentro, y ese «más» se lo da sobre todo a quien lee con correspondencias. A quien no las usa no le da casi nada, porque entonces lo único que queda sobre la mesa es una lámina que no cuenta.

La advertencia honesta

Quien aprendió con Rider-Waite-Smith y se compra un Thoth va a leer mal durante una temporada. Conviene decirlo antes, porque el fallo no avisa.

Las tiradas saldrán coherentes y las frases sonarán bien, porque la lectura se sostendrá sobre la parte compartida, que es mucha. Lo que estará mal es lo otro: los menores leídos con la chuleta antigua, la corte desplazada un peldaño, dos mayores cambiados de número. Y como el error es silencioso, la conclusión que saca casi todo el mundo es que el mazo es raro.

El mazo no es raro: las tablas no son las mismas. La salida es la que ya dice el capítulo del Thoth, en un Thoth manda el Thoth. Se aparca la chuleta, se lee el título impreso y las palabras clave se vuelven a construir sobre este mazo, aunque cueste unos meses.

Hay una comprobación barata para saber si el cambio está hecho. Saca un menor cualquiera y di lo que significa sin mirar el título. Si coincide con lo escrito en la cartela, ya lees Thoth. Si no, sigues leyendo RWS con otras láminas delante.

Lo que hay que llevarse

  • Comparten esqueleto y hasta los decanatos, así que la diferencia no está en la información: está en cuál llega primero.
  • El RWS pone la escena delante y el Thoth la correspondencia. En uno se lee mirando; en el otro hay que saber la atribución antes.
  • Se trasladan la estructura y casi todos los mayores. No se trasladan la corte, las invertidas ni las palabras clave de los menores.
  • Los títulos del Thoth y las escenas del RWS salen del mismo sitio: uno guardó la palabra y el otro la convirtió en dibujo, y el dibujo derivó.
  • El Thoth exige más antes y da más después, y ese después es sobre todo para quien lee con correspondencias.
  • Cambiar de mazo trae una temporada de leer mal en la que todo suena bien. Es normal, y no es culpa del mazo.