Escuelas de lectura · E.1.2

Escuela Rider-Waite-Smith

Es el mazo que usa este sitio y del que descienden casi todos los modernos. Su gran acierto y su gran problema son el mismo: sus 56 menores tienen escena, y una escena es una interpretación que alguien ya hizo por ti.

El mazo que usa este sitio

Las 78 fichas de carta de Tarotian son de este mazo. Cuando aquí se describe el Tres de Espadas y se habla de un corazón atravesado bajo la lluvia, se está describiendo una lámina concreta dibujada en 1909, no una idea general del tarot.

Merece decirse pronto, porque casi todo lo que se lee sobre tarot da por supuesto este mazo sin avisar. Luego alguien abre un Marsella, busca el corazón bajo la lluvia y encuentra tres espadas cruzadas y nada más.

Quiénes lo hicieron

El mazo lo publicó William Rider & Son, en Londres, en diciembre de 1909. Lo dibujó Pamela Colman Smith siguiendo las indicaciones de Arthur Edward Waite, y ella hizo las 78 láminas en unos seis meses, entre abril y octubre de ese mismo año.

Durante décadas se le llamó «Rider-Waite»: el editor y el director del proyecto en el título, y la dibujante fuera. Decir Rider-Waite-Smith es una corrección tardía y merecida. Smith cobró muy poco por el encargo, no participó de lo que después fue el mazo más vendido del mundo y murió en 1951 sin su nombre en la caja. Su historia está en su capítulo, que es donde toca contarla.

Waite acompañó el mazo con un libro, The Key to the Tarot, y poco después lo reeditó ampliado y con las 78 láminas reproducidas: The Pictorial Key to the Tarot, fechado en 1911, que está en dominio público y se puede leer entero. De ahí sale buena parte de lo que hoy se considera «el significado» de estas cartas.

De dónde viene: la Golden Dawn

Smith y Waite se conocieron en la Hermetic Order of the Golden Dawn, la sociedad ocultista fundada en Londres en 1888, en la que Smith entró en 1901. Eso no es color biográfico: buena parte del mazo es obra de esa escuela y no se entiende sin ella.

La orden trabajaba con un sistema que repartía los 22 arcanos mayores por los senderos del Árbol de la Vida cabalístico, dando a cada carta una letra hebrea y una correspondencia astrológica. Ese sistema es anterior al mazo, y varias decisiones que parecen artísticas vienen de encajar las láminas en él. Está contado aparte, en el capítulo sobre la Golden Dawn.

El intercambio del 8 y el 11

El ejemplo claro de eso es el cambio más famoso del mazo.

En el Marsella y en todo lo anterior, la carta VIII es la Justicia y la XI es la Fuerza. Waite las intercambió: en su mazo la VIII es La Fuerza y la XI es La Justicia.

El motivo es astrológico y viene de la orden. En su sistema la Fuerza corresponde a Leo y la Justicia a Libra, y como Leo va antes que Libra en el año solar, la carta de Leo tenía que ir antes en la serie.

Lo llamativo es que Waite no lo explicó. En el Pictorial Key despacha el cambio diciendo que lo hizo por razones que le satisfacen a él, y ahí lo deja, porque estaba obligado a no divulgar las enseñanzas de la orden. La decisión más citada del mazo está publicada con un «porque sí».

Hoy conviven las dos numeraciones y ninguna es un error. Conviene mirar qué mazo usa cada manual antes de dar por buena una cuenta que dependa del número.

Las cartas que cambian de nombre o de número

Aparte de los menores, hay cinco arcanos mayores donde este mazo se separa del modelo de Marsella por el nombre o por el número. Estas son:

En el Marsella En el Rider-Waite-Smith
II La Papesse, la papisa La Sacerdotisa
V Le Pape, el papa El Hierofante
VIII La Justice La Fuerza
XI La Force La Justicia
XIII sin nombre La Muerte

Los dos primeros sacan a la Iglesia del mazo y ponen títulos de vocabulario esotérico, más acordes con la escuela de Waite. El último hace lo contrario que el Marsella: donde el patrón antiguo dejaba la cartela en blanco y no nombraba a la muerte, aquí la carta lleva su nombre escrito.

Por qué se convirtió en el estándar

La respuesta corta son los 56 menores ilustrados. Antes de 1909 eso prácticamente no existía (el único precedente conocido es un mazo italiano del siglo XV), y en la lección sobre los arcanos menores está explicado lo que eso significa para quien empieza.

Lo que toca añadir aquí es por qué esa decisión le dio el mercado entero. Un mazo con los 56 dibujados se puede aprender sin maestro. Hasta entonces, leer los menores exigía haber recibido un método de alguien, porque la carta no traía nada que mirar; con la escena delante, un libro y una tarde bastan para empezar. El tarot salió de los círculos cerrados en buena medida por eso.

A eso se suma que las láminas son antiguas: en Estados Unidos están en dominio público desde hace mucho, y en la Unión Europea pasaron a serlo en 2022, setenta años después de la muerte de Smith. Cualquiera puede reimprimirlas, y todo el mundo lo hace.

Su descendencia

La mayoría de los mazos modernos que se venden hoy son variaciones de este. No solo comparten las 78 cartas, los nombres y la numeración con el 8 y el 11 ya cambiados: comparten las escenas, redibujadas con otro estilo, otra época o otros cuerpos, pero reconocibles carta por carta.

Eso tiene una consecuencia práctica, y es el mejor argumento para aprender con él: quien sabe leer un Rider-Waite-Smith puede leer casi cualquier mazo moderno el día que lo abra, porque va a encontrar las mismas escenas.

La excepción notable es el Thoth, de Aleister Crowley y Frieda Harris, que salió de la misma tradición pero construyó su propio sistema y sus propias imágenes. Ese no se lee de memoria con lo aprendido aquí, y el Marsella tampoco, por lo contrario: allí no hay escena que reconocer.

Lo que se le critica con razón

Y aquí está la objeción seria, que es exactamente la otra cara de su virtud. Una escena es una interpretación ya hecha.

Waite y Smith no ilustraron significados neutros: tomaron decisiones, y esas decisiones vienen dentro de la carta. Quien aprende con este mazo hereda su lectura sin enterarse de que es una lectura.

Dos ejemplos concretos, los dos en arcanos mayores donde se puede comparar con el modelo anterior.

El Loco. En el Marsella, Le Mat camina con su hatillo mientras un animal le muerde la pernera. No hay ningún precipicio. En el Rider-Waite-Smith, la figura está al borde de un acantilado con el pie a punto de pisar el vacío. «Cuidado, que te vas a caer» no es el significado de la carta: es un barranco que alguien dibujó, y que a partir de 1909 aparece en todas las lecturas de esa carta.

Los Enamorados. En el Marsella hay un joven entre dos mujeres y una figura alada apuntando desde arriba: es una carta sobre elegir. En el Rider-Waite-Smith hay un hombre y una mujer desnudos bajo un ángel, con un árbol y una serpiente: es una carta sobre la unión, y de paso sobre el Génesis. Mismo número y mismo nombre, dos cartas distintas.

El aviso práctico es este: cuando no puedas separar «lo que significa la carta» de «lo que Smith dibujó en la carta», ya no estás leyendo el mazo, estás recitando a Waite. Distinguir una cosa de otra es justo lo que trabaja la lección de simbolismo visual.

Nada de esto lo convierte en un mal mazo. Todo mazo decide algo, y el Marsella también, aunque decida menos. Lo que hay que saber es cuántas decisiones vienen puestas en el que tienes en la mano, y en este vienen muchas y muy buenas.

Lo que hay que llevarse

  • Lo publicó William Rider & Son en diciembre de 1909, con dibujos de Pamela Colman Smith siguiendo las indicaciones de A. E. Waite.
  • Los dos venían de la Golden Dawn, y de ahí sale el intercambio de La Fuerza (VIII) y La Justicia (XI), que Waite nunca explicó en público.
  • Se hizo estándar porque sus 56 menores ilustrados permiten aprender sin maestro, y porque sus láminas se pueden reimprimir libremente.
  • Casi todos los mazos modernos son variaciones suyas, así que lo aprendido aquí sirve para leerlos.
  • Su virtud y su defecto son el mismo: las escenas ya vienen interpretadas, y conviene saber qué parte de lo que lees lo decidieron Waite y Smith.