Símbolos del tarot · S.4

Objetos

Los objetos de una carta no flotan sueltos. Los sostiene alguien, se los ofrece una mano que sale de una nube, o no los sostiene nadie. Ese dato cambia la lectura antes incluso de saber qué objeto es.

Un objeto no flota solo

En una lámina del Rider-Waite-Smith casi nada está puesto de adorno. Los objetos son la parte del dibujo que primero se mira y la que antes se convierte en palabra suelta: la balanza es justicia, la corona es poder, el libro es conocimiento. Ahí se pierde justo lo que la carta estaba diciendo.

Un objeto en una carta nunca viene solo. Viene en unas manos o en ninguna. Está a la altura de la cara o tirado en el suelo. Lo sujeta la figura principal, lo sujeta alguien a quien no le vemos el cuerpo, o vuela por el aire sin que nadie lo haya lanzado. Quién lo tiene importa tanto como qué es, y eso está en el dibujo, delante, antes de saberse ninguna tabla de significados.

Esta rama recorre cinco objetos que aparecen en varias cartas y hacen algo distinto en cada una. Es la referencia de un elemento concreto: qué es, dónde sale, qué cambia de una lámina a otra. El método de mirar una carta que aún no conoces está en la lección de simbolismo visual, y conviene tenerlo aparte, porque una cosa es aprender a mirar y otra saber qué se está mirando.

Las tres maneras de tener algo en una carta

Antes de entrar en cada objeto conviene fijar la pregunta que se le hace a todos, porque no cambia y resuelve la mitad del trabajo. En el mazo hay exactamente tres respuestas.

En las manos de alguien. El caso normal, y el más informativo, porque la postura dice el resto. En el Paje de Oros el pentáculo va sujeto con las dos manos, a la altura del rostro, y el joven no mira ni al paisaje ni a quien lee: su ficha resume la carta entera en el estudio del objeto que sostiene. El mismo pentáculo en el Cuatro de Oros va apretado contra el pecho por un hombre que además pisa otros dos y lleva un cuarto encima de la corona. Mismo objeto, misma cantidad de oro tocando el cuerpo, y las dos cartas dicen cosas opuestas: una es estudiar y la otra es no soltar.

En una mano que sale de una nube. Es la firma de los cuatro ases, y en los cuatro está escrita igual: una mano sin cuerpo emerge de una nube sosteniendo el símbolo del palo. El basto que aún echa hojas en el As de Bastos, la copa que rebosa en el As de Copas, la espada que atraviesa una corona en el As de Espadas, el pentáculo ofrecido en horizontal en el As de Oros. Ese objeto no es de nadie todavía: está ofrecido y no recogido, que es lo que hace de un as una posibilidad y no un hecho. Lo cuenta como estructura la lección del as al diez.

Sin nadie. Un objeto puede estar en la lámina sin dueño ninguno. El Ocho de Bastos es el caso extremo: no hay figuras humanas, solo ocho bastos volando en paralelo, y su propia ficha señala que es de las poquísimas cartas del mazo compuestas por objetos en movimiento sin nadie que los lance ni que los reciba. Por eso la carta va de la velocidad y no de quien corre.

Los cinco objetos de esta rama

Cada uno tiene su capítulo, con todas las cartas donde aparece y lo que hace en cada una. Esta tabla es solo la puerta de entrada: dice qué objeto es y qué pregunta abre cuando sale en una tirada.

Objeto Dónde pesa más La pregunta que abre
La corona los mayores del poder y las ocho figuras altas de la corte quién manda aquí, y si manda de verdad o solo lo parece
La venda dos cartas de Espadas, y una ausencia célebre qué no se está mirando, y quién puso la venda
La llave el arcano que transmite tradición qué abre, y quién tiene permiso para abrirlo
El libro lo escrito que se enseña y lo escrito que se tapa cuánto de eso se puede leer desde fuera
La balanza el juicio y el reparto qué se está pesando, y con qué medida

Los cinco tienen algo en común que conviene ver junto: son objetos de autoridad. Coronar, vendar, abrir, guardar la letra y medir son las cinco cosas que hace quien tiene poder sobre otro. Por eso salen tanto en los arcanos mayores de figura sentada y tan poco en las cartas de trabajo cotidiano.

Dónde está puesto cambia lo que dice

El sitio exacto del objeto en la lámina es información, y es la que más fácil se pierde al resumir una carta en una frase.

En El Hierofante las dos llaves cruzadas están a sus pies, no en la mano. Están a la vista de los dos discípulos arrodillados y él no las está usando: la transmisión que dibuja esa carta es de alguien que tiene con qué abrir y de momento enseña la puerta.

En La Sacerdotisa el rollo con la palabra TORA está en el regazo parcialmente oculto por el manto. No es que no haya texto: es que solo se ve un trozo. Un libro medio tapado no dice lo mismo que un libro abierto, y esa media pulgada de tela es toda la carta.

En La Justicia la balanza va en la mano izquierda y la espada en la derecha, las dos en alto y las dos a la vez. En el Seis de Oros la balanza va también en la izquierda, pero la mano derecha está repartiendo monedas: la misma herramienta, en un caso para juzgar y en el otro para medir cuánto se da.

Y en el Seis de Espadas las seis espadas están clavadas en la barca, no empuñadas. Viajan con los pasajeros y ninguno las toca. Un objeto que se lleva encima sin sostenerlo es una carga, y esa distinción no la da la lista de significados del palo: la da mirar dónde están las manos.

Lo que no hay que hacer con un objeto

No traducirlo a una palabra. En cuanto la corona es «poder» y la balanza es «equilibrio», las cartas donde ese objeto está roto, caído, ofrecido o ausente pasan a leerse igual que aquellas donde está entero y en su sitio. Los objetos de esta rama salen en más de una carta precisamente porque en cada una hacen algo distinto.

No dar por hecho el objeto sin mirar la frase. Es el fallo más silencioso. Una lámina puede nombrar un objeto para decir que no está, y en el mazo hay un caso de manual: la venda que la Justicia del Rider-Waite no lleva, y que llevaba en la iconografía anterior. Está contado en el capítulo de la venda, y es el mejor ejemplo de la rama entera de por qué un símbolo se comprueba carta por carta.

No confundir el objeto con lo que lo remata. En castellano «coronado» significa muchas veces «rematado por», y en las fichas del mazo aparece así unas cuantas veces sin que haya corona ninguna. Lo mismo pasa con los ases y la palabra corona en su sentido cabalístico. Cada capítulo de esta rama dice cuáles ha descartado y por qué.

Lo que hay que llevarse

  • Un objeto en una carta está en unas manos, en una mano sin cuerpo, o en ninguna. Esa es la primera pregunta y contesta media lectura.
  • El mismo objeto dice cosas opuestas según quién lo tenga: el pentáculo del Paje de Oros y el del Cuatro de Oros son el mismo dibujo.
  • Dónde está puesto es información: a los pies, en el regazo, medio tapado, clavado en la barca.
  • Los cinco objetos de esta rama son objetos de autoridad, y por eso se concentran en los arcanos de figura sentada.
  • Un objeto nombrado en una ficha puede estar nombrado para decir que falta.