Símbolos del tarot · S.4.1

La corona

Sale en más de veinte láminas, y en cinco de ellas ni siquiera está en una cabeza. La corona no dice que la carta sea buena: dice que ahí hay alguien mandando, y a veces dice justo que ha dejado de mandar.

Una corona dice de quién es la escena

La corona es muy anterior al tarot y no hace falta explicarla: quien lleva una manda sobre alguien. Lo que sí hace falta es mirar cómo la usa este mazo, que la usa mucho y no siempre para lo mismo.

Contando solo las láminas donde hay una corona, una diadema o una tiara de verdad, salen más de veinte de las setenta y ocho. Y la sorpresa está al separarlas: en unas cuantas la corona no está en la cabeza de nadie. Está atravesada por una espada, saliendo despedida de una torre o esperando en el horizonte. Esas son las que más se leen mal.

Las coronas de los arcanos mayores

Seis mayores llevan corona o diadema puesta, y en ninguno es la misma. La forma del aro dice qué clase de autoridad es esa, así que conviene mirarla antes de leer la carta.

Carta Cómo es Qué añade
La Emperatriz corona de doce estrellas los doce signos, el año entero bajo su dominio: manda sobre un ciclo, no sobre un territorio
El Emperador maciza, imperial, sin ornamentos suaves poder de institución, del que se hereda y se administra
La Justicia cuadrada, con una piedra central, estable, sin ornamento autoridad que no se adorna porque no necesita convencer
La Fuerza de flores no es un cargo: es un estado, y por eso puede acercarse al león sin someterlo
El Carro una diadema estrellada mando sobre lo que se conduce, con el cielo en la cabeza y la ciudad ya atrás
El Sol una corona con una pluma roja la lleva un niño desnudo montado en un caballo blanco, que es lo contrario de un trono

Puestas en fila se ve lo que ninguna ficha suelta puede decir: este mazo reparte coronas de material distinto según de qué clase de poder hable la carta. Metal en el Emperador y en la Justicia, que son cargos. Estrellas en la Emperatriz y en el Carro, que son mando sobre ciclos y sobre movimiento. Flores en la Fuerza, que no manda sobre nada.

En la corte, la corona marca el rango

Las dieciséis figuras de la corte son donde esto se ve más limpio: cuatro rangos repetidos cuatro veces, y la única variable es el palo. La regla no tiene excepciones.

Rango Qué lleva en la cabeza
Rey corona, los cuatro
Reina corona, las cuatro
Caballero casco o yelmo, los cuatro
Paje ninguna ficha le pone corona; dos describen sombrero con pluma roja

Dicho de otro modo: la corona separa a los que ya han llegado de los que van de camino. El caballero lleva casco porque está expuesto, y el paje sombrero porque no manda todavía. Qué hace cada rango en una tirada está en la lección de la corte y en la de sota, caballo, reina y rey.

Y hay un segundo detalle, que es el bonito de este símbolo: la corona lleva el palo escrito encima. La del Rey de Bastos tiene puntas de fuego o llamas estilizadas. La del Rey de Espadas lleva mariposas talladas, el aire y la transformación mental, las mismas que su trono. La de la Reina de Oros va adornada con rosas, en medio de un jardín donde todo florece. La Reina de Espadas lleva dos: la corona dorada y, encima, otra en forma de ángeles o querubines. Es la única figura del mazo con corona doble.

Las coronas que no lleva nadie

Esto no lo puede contar ninguna ficha, porque cada una solo ve su lámina. En cinco hay corona y no hay cabeza debajo, y en las cinco significa algo que no es mandar.

Carta Dónde está la corona Qué hace ahí
As de Espadas atravesada por la espada, con laurel y palma colgando la victoria y la claridad vienen juntas y en el mismo gesto
La Torre la que remataba la torre, saliendo despedida por el rayo lo que cae es la corona antes que el edificio
La Templanza dorada, en el horizonte, sobre las montañas no se lleva: se camina hacia ella, y el camino es largo
Siete de Copas de laurel, dentro de una de las siete copas es una de las siete tentaciones: la fama, flotando en una nube
El Mundo la guirnalda de laurel rodea el cuerpo entero el triunfo no va en la cabeza: es el marco dentro del que se baila

Y hay un sexto caso, el de la corona degradada. En el Cuatro de Oros el hombre sí la lleva puesta, y encima hay un cuarto pentáculo coronándola: tiene los cuatro tocando el cuerpo, uno entre los brazos y dos bajo los pies. La corona sigue en su sitio y ha dejado de mandar: hace de percha.

La Torre merece una frase más. En esa lámina hay tres coronas: la del edificio y las de los dos que caen por las ventanas, también desprendidas y en el aire. Uno viste de rey y el otro de común, y las dos coronas van por igual: cuando se dice que la Torre iguala, lo está diciendo este detalle.

Y la Templanza es el caso contrario y el más útil de recordar: una corona en el horizonte no es un premio conseguido, es una dirección.

Coronas que no son coronas

Buscar «corona» en las setenta y ocho fichas da bastantes más cartas de las que llevan una, y las que sobran son de tres clases. Conviene saberlas, porque el error se cuela solo.

Kether. Es la primera esfera del Árbol de la Vida y se traduce como «la corona». Sale nombrada en los cuatro ases, en El Loco y en El Mago sin que haya objeto ninguno en la lámina: es vocabulario del sistema de correspondencias, no del dibujo.

«Coronado por», que es «rematado por». En el Dos de Copas hay un caduceo coronado por una cabeza de león alada, y en el Cuatro de Bastos los bastos van coronados con una guirnalda floral. En ninguna de las dos hay corona: hay algo encima de otra cosa.

Coronas de otro sitio. El Nueve de Espadas nombra la corona de espinas al explicar las rosas de la colcha, y no está dibujada. Y varias fichas describen de paso la lámina equivalente en el Marsella o en el Thoth.

Aparte quedan dos figuras con tocado y sin corona, y la diferencia es de fondo: La Sacerdotisa lleva una tiara lunar con las tres fases de la luna, y El Hierofante una tiara triple que remite a la papal. La tiara es autoridad religiosa, la que se recibe de una tradición y se transmite: no es el aro de metal del Emperador.

Qué no significa una corona

No significa que la carta sea buena. La corona más visible del mazo es la que sale volando en la Torre, y otra es la que el hombre del Cuatro de Oros usa de estante. Si fuera señal de buen augurio, esas dos serían buenas noticias.

No significa poder legítimo. La lámina dice quién manda en la escena, no si merece mandar. Eso lo dice el resto del dibujo: la postura, la mirada y qué está pasando con la corona.

Y no todas las coronas son de rey. El laurel es premio y no cargo: se lo pone el jinete del Seis de Bastos al entrar entre aclamaciones, cuelga del As de Espadas junto con la palma, rodea a la figura de El Mundo y espera dentro de una copa en el Siete de Copas. Confundir el laurel con el aro de metal convierte un reconocimiento puntual en un puesto de mando.

Lo que hay que llevarse

  • Más de veinte láminas tienen corona; en cinco no la lleva ninguna cabeza, y ahí está lo que más se lee mal.
  • El material importa: metal para el cargo, estrellas para el mando sobre un ciclo, flores y laurel para el estado o el premio.
  • En la corte, la corona separa reyes y reinas de caballeros y pajes, y lleva el palo dibujado encima.
  • En la Torre la corona cae antes que el edificio, y caen las tres por igual; en la Templanza está en el horizonte, o sea que es dirección y no logro.
  • «Coronado por» es «rematado por», y Kether es vocabulario cabalístico. Ninguno de los dos pone una corona en la lámina.