Símbolos del tarot · S.2.5
Los rayos
En las 78 láminas hay un solo rayo, y está en La Torre. Lo que sí se repite son los yodim: las gotas con forma de letra hebrea que caen en cuatro cartas, siempre contadas y nunca en el mismo número.
Dos cosas que se confunden porque caen del cielo
Bajo la palabra rayo se juntan en el tarot tres cosas distintas, y solo dos de ellas son este capítulo.
La primera es el rayo que cae: la descarga que parte La Torre. Hay exactamente uno en las 78 láminas.
La segunda son los yodim: unas gotas doradas con forma de la letra hebrea Yod que caen en cuatro cartas. Se dibujan pequeñas y en grupo, y se cuentan.
La tercera son los rayos del sol, que no tienen nada que ver con las otras dos: son emisión de luz, no descarga. De esos se ocupa el capítulo del sol, y aquí no se desarrollan más allá de dejar claro que son otra cosa. Basta mirar El Sol, con sus rayos rectos y ondulados alternando alrededor de un rostro sereno, y compararlo con lo que pasa en La Torre: no se parecen en nada salvo en la palabra.
El rayo, uno solo
En La Torre un rayo golpea desde arriba y la corona dorada que remataba el edificio sale despedida por el impacto. Las piedras se separan, dos figuras caen de las ventanas y el fondo es negro entero. La ficha lo resume así: solo altura, rayo, fuego y caída.
Lo que hay que retener de ese rayo es que no viene de dentro de la escena. Todo lo demás de la carta (la torre, la corona, las dos personas) es obra humana y está ahí desde antes. El rayo entra de fuera, en un instante, y no se le ve origen. Waite lo leyó como energía cósmica descendente, inevitable y a veces oportuna, y no como castigo: la ficha lo distingue con cuidado del Maison Dieu del Marsella, donde la tradición medieval leía la Torre de Babel y la arrogancia humillada.
Que sea el único del mazo tiene consecuencia práctica: no existe un lenguaje del rayo en el tarot Rider-Waite-Smith, con variantes que comparar. Existe una carta con un rayo. Cuando alguien dice que tal carta trae un rayo, o se refiere a los yodim o se refiere a otro mazo.
Los yodim, y cuántos hay en cada carta
Un yod es la letra más pequeña del alfabeto hebreo, y las fichas la describen como la chispa mínima de la que parten todas las demás letras. Dibujada suelta parece una coma gruesa o una llama corta; en las láminas aparece en grupo, cayendo. Las fichas las llaman a la vez gotas, llamas y letras, y las tres cosas son ciertas a la vez.
Lo interesante es que están contadas, y el número no es el mismo. En estas cuatro cartas la ficha da la cifra y la explica:
| Carta | Cuántos | Qué son ahí |
|---|---|---|
| La Torre | 22 | Uno por cada arcano mayor: la descarga no es aleatoria |
| La Luna | 15 | Gotas doradas que descienden hacia la tierra |
| As de Bastos | 8 | Hojas verdes caídas del basto, estilizadas como yodim |
| As de Espadas | 6 | Seis por Tiphareth, el equilibrio, alrededor de la punta |
El As de Bastos es el caso que conviene mirar despacio, porque es el único donde los yodim no son gotas: son las hojas que se desprenden del basto vivo que sostiene la mano. Pamela Colman Smith las dibujó con esa forma, y la propia ficha las remite a las de La Torre y La Luna. Una hoja que cae de una rama recién cortada dice algo muy distinto de una chispa que baja del cielo, y sin embargo llevan el mismo trazo.
También cambia el movimiento. En La Torre caen alrededor del edificio y en La Luna descienden hacia la tierra; en el As de Espadas caen en torno a la punta de la hoja; en el As de Bastos flotan alrededor, sin dirección clara. Tres bajan y una queda suspendida.
Una capa que se añadió en 1909
Los yodim no vienen del tarot antiguo: son de esta baraja. Las cuatro fichas lo dicen por separado, y juntas forman el dato.
En La Torre, Waite añadió el rayo y los yodim sobre la carta heredada. En La Luna conservó los elementos canónicos (la luna arriba, el cangrejo, el perro y el lobo, las dos torres) y los cargó de simbolismo cabalístico, y las quince gotas son parte de esa carga. En el As de Espadas, Pamela Colman Smith mantuvo la imagen de siempre, mano y corona incluidas, y añadió los seis yodim alrededor de la punta. En el As de Bastos mantuvo la iconografía básica y estilizó como yodim unas hojas que ya estaban.
O sea que la operación es siempre la misma: imagen vieja, marca nueva encima. Es la firma de la Golden Dawn sobre el patrón heredado, y explica por qué en un Marsella no se encuentran. Quien quiera ver de dónde salían esas cartas antes puede compararlo en la escuela de Marsella, y cómo se montó la capa esotérica está en la lección de letras hebreas.
Detalle que se disfruta al comprobarlo: la carta cuya letra hebrea asignada es Yod, El Ermitaño, no dibuja ni un yod. Lleva una linterna con una estrella de seis puntas dentro, y la chispa mínima está en la correspondencia, no en la pintura.
Lo que no es un rayo
Aquí hay tres falsos positivos que salen una y otra vez, y los tres suenan bien.
El relámpago del As de Espadas no está dibujado. La ficha usa la expresión al explicar lo que la carta significa (el relámpago mental sin contenido todavía específico), no al describir la lámina. En la lámina hay una mano, una espada, una corona, laurel, palma, seis yodim y picos nevados. Ni una descarga.
Los rayos del As de Bastos son del Thoth. La antorcha llameante con rayos saliendo en todas direcciones es la carta de Crowley, no la de Smith, donde lo que hay es una mano sosteniendo un basto con hojas verdes y un castillo al fondo.
Los del Ocho de Bastos, también. Los ocho rayos de luz descendentes en disposición radial son la versión de Crowley. La lámina del Rider-Waite-Smith no tiene tormenta ninguna: ocho bastos volando en paralelo sobre un paisaje verde y tranquilo, con cielo azul. Es la carta de la velocidad y no lleva ni una chispa. Las dos versiones se comparan en el capítulo de la escuela Thoth.
Los tres casos tienen la misma forma y por eso conviene tenerlos juntos: una palabra que aparece en la ficha sin que haya nada dibujado, o dibujado en otro mazo. Es exactamente lo que la lección de simbolismo visual previene al pedir describir antes de nombrar.
Lo que hay que llevarse
- Hay un solo rayo en el mazo y está en La Torre. Entra de fuera de la escena y es lo único que no había puesto nadie.
- Los yodim son otra cosa: gotas con forma de letra hebrea, en cuatro cartas, y en las cuatro están contadas.
- Los números importan y las fichas los explican: 22 en La Torre, 15 en La Luna, 8 en el As de Bastos, 6 en el As de Espadas.
- En el As de Bastos no son gotas sino hojas caídas, dibujadas con la forma del yod.
- Son una capa añadida en 1909 sobre imágenes heredadas, no un elemento antiguo del tarot.
- Los rayos del sol son otro asunto y están en su propio capítulo.
Las cartas de este capítulo