Escuelas de lectura · E.1
Tradiciones de mazo
Cuando eliges mazo estás eligiendo, casi siempre sin saberlo, qué parte del trabajo hace la carta y qué parte te toca a ti. Un Marsella te da estructura y te deja la escena. Un Rider-Waite-Smith te da la escena ya montada. Un Thoth te pone la tabla de correspondencias por delante.
La misma carta en tres mesas
Reparte el Cinco de Copas en tres mesas distintas.
En un Marsella hay cinco copas colocadas en una retícula y ahí se acaba la lámina. En un Rider-Waite-Smith hay una figura de capa negra con la cabeza baja, tres copas volcadas delante, dos todavía en pie detrás y un puente al fondo. En un Thoth hay cinco copas dispuestas con una geometría, los glifos de Marte en Escorpio y una palabra impresa en la propia carta: «Disappointment», decepción.
Es la misma carta, y las tres lecturas acaban en un sitio parecido. Lo que cambia es de dónde sale lo que se dice. En la primera lo pones tú entero. En la segunda te lo da la lámina y eliges qué parte toca. En la tercera te lo dan escrito, a condición de que sepas leer lo que hay escrito.
Lo que se elige sin saber que se elige
De ahí sale la idea que sostiene esta sección. Un mazo no es un repertorio de imágenes: es un reparto de trabajo. Cada tradición decide cuánto significado viene impreso en la carta y cuánto lo tiene que poner quien la mira, y esa decisión estaba tomada mucho antes de que llegaras.
Lo que cambia de un mazo a otro no es cuánto sentido tiene una lectura, sino quién lo aporta. Y eso tiene dos caras que van juntas:
Lo que viene impreso no hay que construirlo. Es la ventaja, y es enorme para empezar: una escena dibujada se puede describir sin saber nada, y de una descripción sale una lectura.
Lo que viene impreso tampoco se puede esquivar. Es el precio: una escena empuja siempre en la misma dirección, encaje o no con la pregunta de hoy, porque alguien decidió por adelantado qué pasa en esa carta.
Ninguna tradición está exenta: un Marsella también decide, solo que decide menos. Saber qué viene puesto en el mazo que tienes delante es media lectura, y de eso va el simbolismo visual.
Un aviso antes de seguir: aquí no se habla de ediciones ni de dónde se consigue cada mazo, que es el objeto, sino de cómo se lee.
Las cuatro tradiciones
Cada una tiene su capítulo, así que esto es presentación, no desarrollo.
El Marsella: estructura sin escena
Lo más antiguo de lo que se sigue leyendo. No es un mazo con autor sino un patrón que los talleres de naipes franceses se copiaron durante siglos, con el Conver de 1760 como referencia.
Su rasgo definitorio: las cuarenta cartas numeradas no dibujan ninguna situación. Cinco copas son cinco copas. El significado se construye con lo único que la carta afirma, el palo y el número, más lo que haya al lado en la tirada.
Eso reordena la mesa entera: sin dibujo que seguir, la lectura se apoya en relaciones antes que en narración, y el peso cae sobre los veintidós mayores, las únicas con figura. Y quedan dos huecos que le toca rellenar al lector: la XIII no lleva nombre y El Loco no lleva número.
Está entero en el capítulo del Marsella.
El Rider-Waite-Smith: la escena ya montada
Publicado en Londres en 1909, dibujado por Pamela Colman Smith siguiendo las indicaciones de A. E. Waite, los dos salidos de la Golden Dawn. Es el mazo de las fichas de este sitio.
Su decisión es una sola y lo explica todo: las setenta y ocho cartas tienen escena, incluidos los cincuenta y seis menores, que hasta entonces casi nunca la tenían. Un mazo así se aprende sin maestro, y de ahí que se llevara el mercado y que casi todos los modernos sean variaciones suyas, con las mismas escenas redibujadas. Trae además su numeración propia: La Fuerza es la VIII y La Justicia la XI, al revés que en el Marsella.
Y trae la contrapartida entera: quien aprende aquí hereda las decisiones de Smith y de Waite sin enterarse de que lo son. Está en el capítulo del Rider-Waite-Smith.
El Thoth: la tabla por delante
De Aleister Crowley y Frieda Harris, publicado como baraja en 1969 con los dos autores ya muertos. Sale de la misma casa que el anterior, así que comparte esqueleto.
Su reparto es el tercero y no se parece a los otros dos. La carta no cuenta: cifra. Los menores no tienen escena, y en su lugar llevan impresos el título del Libro T y los glifos del planeta y el signo. El Diez de Espadas del Rider-Waite-Smith se lee sin saber nada, porque hay un hombre en el suelo con diez espadas encima; el del Thoth dice «Ruin» y lleva Sol en Géminis, y con eso hay que saber qué hacer.
Entrega mucho y todo por delante, a cambio de exigir el sistema aprendido antes. Con él puesto es de los mazos más precisos que hay; sin él, láminas mudas. Está en el capítulo del Thoth.
El Camoin-Jodorowsky: el Marsella rehecho, con método
Philippe Camoin y Alejandro Jodorowsky publicaron en 1997 una reconstrucción del Marsella hecha como quien restaura un cuadro: comparando ediciones antiguas para dar con el trazo original bajo el engordado.
Hereda el reparto del Marsella, porque es un Marsella, y le añade algo que las otras tres no traen: un método explícito que vino con las cartas. Hacia dónde miran las figuras, lo que pasa en el hueco entre dos cartas y el mazo como un solo cuerpo con anatomía. Y su vocabulario: allí La Torre se llama la Casa de Dios.
Y trae su propia advertencia: restaurar obliga a decidir en cada centímetro y el original no se conserva, así que lo que hay es una hipótesis bien trabajada sobre el Marsella, no el Marsella. Está en el capítulo del Camoin-Jodorowsky.
Puestas una al lado de la otra
Esto es lo que cada tradición entrega impreso en la lámina y lo que le deja a quien está leyendo:
| Tradición | Lo que trae la carta | Lo que pone quien lee |
|---|---|---|
| Marsella | Número, palo y figura sin escena | La escena entera, desde la estructura y el vecindario |
| Rider-Waite-Smith | Una escena montada en las 78 | Qué parte de esa escena contesta a esta pregunta |
| Thoth | Título, planeta y signo impresos | El sistema completo, aprendido de antemano |
| Camoin-Jodorowsky | El Marsella rehecho y un método declarado | La escena, y el trato con lo que hay entre dos cartas |
La columna de la derecha es la que casi nunca se mira al elegir, y la que decide cómo van a ser tus lecturas los próximos años.
No hay una tradición correcta
Conviene decirlo sin adornos. No hay un mazo que lea mejor que los demás. Hay cuatro repartos distintos del trabajo entre la carta y quien la mira, y cada uno se paga con lo mismo con que se cobra.
El Rider-Waite-Smith es el más fácil de empezar por lo mismo que lo hace el más difícil de neutralizar después: te entrega la escena hecha. El Marsella es lo contrario en las dos direcciones, más árido al principio y más limpio con oficio. El Thoth no deja entrar sin la tabla, y el Camoin-Jodorowsky pide aceptar de dónde viene lo que miras.
Por eso la lección sobre los arcanos menores recomienda empezar con los cincuenta y seis ilustrados, y no porque ese mazo sea mejor: porque es el que menos exige el primer día.
Lo que sí vale en general: cambiar de tradición no es cambiar de portada. Quien pasa de un Rider-Waite-Smith a un Thoth no cambia de estilo, cambia de sitio en el reparto, y lo aprendido le sirve a medias. Saberlo ahorra un año de leer mal con un mazo excelente.
Lo que hay que llevarse
- Un mazo trae puesta una manera de leer, no solo un repertorio de imágenes.
- Lo que se elige al elegir tradición es cuánto significado viene impreso y cuánto lo pones tú.
- Lo impreso ahorra trabajo y a la vez empuja siempre en la misma dirección. Las dos cosas van juntas.
- Marsella entrega estructura, Rider-Waite-Smith entrega escena, Thoth entrega la tabla y Camoin-Jodorowsky entrega un Marsella con método declarado.
- Ninguna es la correcta. Lo que hay que saber es cuál has elegido y qué te toca poner a ti.
Las cartas de este capítulo