Símbolos del tarot · S.3.3

El trono

Trece figuras del mazo están sentadas en un trono, y no hay dos tronos iguales. Lo que está tallado en el respaldo dice de qué es autoridad cada una, y por eso los caballeros, que son los únicos de la corte a caballo, no tienen ninguno.

Una silla que no es para descansar

Un trono no es un mueble para estar cómodo: es un mueble para ser visto. Quien se sienta en él no se ha sentado a descansar, se ha sentado a recibir. El que llega se acerca y se inclina; el del trono se queda donde está. Toda la carga del objeto está en esa diferencia, y funciona igual en una lámina que en un salón.

El tarot heredó la imagen del mundo que lo dibujó. En los mazos italianos del siglo XV hay un Emperador, una Emperatriz, un Papa y una Papisa, que en Bolonia se llamaban los cuatro papi y valían exactamente lo mismo entre sí. En el Rider-Waite las cuatro siguen sentadas: El Emperador, La Emperatriz, El Hierofante y La Sacerdotisa. Con ellas se sienta La Justicia, que es una virtud y no un cargo, y las ocho cartas altas de la corte: cuatro reinas y cuatro reyes.

Trece tronos. Y aquí empieza lo que ninguna ficha de carta puede contar, porque cada una solo ve el suyo: no hay dos iguales, y la diferencia no es decorativa.

Qué lleva tallado cada uno

Esta es la lista completa, con lo que cada trono lleva labrado o, cuando la lámina no lo labra, lo que lo acompaña y lo identifica:

Carta Lo que lleva el trono, o lo que hay junto a él
El Emperador Cuatro cabezas de carnero, en los brazos y en la cima
La Emperatriz Un escudo con forma de corazón con el símbolo de Venus, apoyado al lado
La Sacerdotisa Dos columnas, Boaz y Jachin, y un velo detrás
El Hierofante Dos columnas de piedra grises
La Justicia Dos columnas y, entre ellas, un velo púrpura
Reina de Bastos Leones tallados en el respaldo, y dos leones más
Rey de Bastos Leones y salamandras talladas
Reina de Copas Sirenas u ondinas, querubines acuáticos y peces labrados
Rey de Copas Nada debajo: el trono se sostiene sobre el mar agitado
Reina de Espadas Querubines y mariposas talladas, por encima de las nubes
Rey de Espadas Ángeles y mariposas, los mismos que en la reina
Reina de Oros Cabras, ángeles, frutas y flores, con rosas trepando por él
Rey de Oros Uvas, parras y frutos alrededor; vides y un castillo detrás

Leída de arriba abajo, la tabla dice una cosa muy concreta: el respaldo declara de qué es autoridad cada figura. Los carneros del Emperador son Aries, fuego cardinal, el arranque del año zodiacal: no es un rey genérico, es el que empieza y organiza. Las sirenas y los peces de la Reina de Copas son el palo entero labrado en su sede, y ella está sentada en la orilla misma del mar del que salen. Las mariposas de las dos cartas de Espadas son el aire transformado.

El palo tallado o el palo puesto

Hay un reparto que solo se ve poniendo las ocho cartas de la corte juntas. En Bastos y en Espadas, el símbolo del palo está en la piedra para los dos: leones en la reina y en el rey, mariposas en la reina y en el rey. En Copas y en Oros, en cambio, el palo está labrado en el trono de ella y él lo lleva encima: el Rey de Copas lleva un pez de oro colgado al cuello y su trono flota sobre las olas; el Rey de Oros lleva un manto cubierto de uvas doradas y las parras cargadas crecen alrededor.

No es una jerarquía: es otra manera de decir lo mismo. La reina lo tiene labrado donde se sienta; el rey lo lleva puesto y el paisaje hace el resto.

Los cinco tronos de los mayores

Entre los arcanos mayores, el único trono con talla propia es el del Emperador. Los otros cuatro se identifican por lo que tienen al lado, no por lo que llevan encima. Tres de ellos están entre dos columnas: la Sacerdotisa en el centro exacto de Boaz y Jachin, el Hierofante entre dos columnas grises, la Justicia entre dos columnas con un velo púrpura. Y la Emperatriz es la excepción de la excepción: es la única que no está sentada recta, sino recostada en cojines al aire libre, con el escudo de Venus apoyado junto al trono. Manda sin ocupar el mueble del todo.

Sentado, de pie, a caballo

El contraste más limpio no está entre unos tronos y otros, sino entre quien tiene trono y quien no. La corte reparte tres posturas, y las reparte sin excepciones:

  • Los cuatro reyes y las cuatro reinas están sentados. Autoridad que se queda y recibe.
  • Los cuatro pajes están de pie. Sostienen el símbolo del palo, lo miran, lo estrenan.
  • Los cuatro caballeros van a caballo. Ninguno tiene asiento propio.

Y el caso que lo confirma es el Caballero de Oros, detenido en seco sobre un caballo pesado ante unos campos arados. Es el único caballero que no se mueve, y aun así sigue subido: puede parar, pero no puede sentarse. Ese es el rango. La lección Sota, caballo, reina, rey lo trabaja carta por carta, y La corte explica cómo se lee cada nivel.

El mismo criterio explica El Carro: el conductor va de pie sobre un carro de piedra, con un dosel estrellado por techo y dos esfinges tirando de él. Tiene mando y no tiene silla. La autoridad en marcha no se sienta.

Tres asientos que no son tronos

Tres cartas ponen a alguien sentado en algo que se le parece y no lo es, y las tres se leen mejor sabiéndolo.

En el Cuatro de Oros, el hombre lleva corona y está sentado en lo que la lámina deja a medio camino entre un banco y un trono de piedra. Lo decisivo no es el mueble: es dónde está puesto. La ciudad amurallada queda al fondo y él está fuera, solo, en las afueras.

En El Diablo, la figura está sentada sobre un pedestal negro. Un pedestal es la base de un monumento, no el asiento de quien gobierna, y lo que hay atado a él no son símbolos: son dos personas, con las cadenas flojas.

Y en el Nueve de Espadas está el otro respaldo tallado del mazo. No es un trono: es la cabecera de una cama, y lo labrado en ella es una figura de pie apuntando con una espada a otra arrodillada. Trece figuras se sientan bajo tallas de leones, mariposas y sirenas; esta, bajo una escena de violencia.

Lo que el trono no significa

Un trono no dice que la figura tenga razón, ni que su poder sea legítimo, ni que la carta sea buena: el Cuatro de Oros pone la misma piedra y una corona, y encima de las dos cosas a un hombre apartado de todo. Tampoco hay escalafón entre tronos. El de la Reina de Espadas no manda más que el de la Reina de Oros por estar sobre las nubes: manda sobre otra cosa.

Cuando en una tirada sale una figura entronizada, lo primero que hay que mirar no es la corona sino el respaldo y el suelo: qué hay tallado ahí y dónde está plantado el mueble. Describir antes de nombrar es justo lo que enseña Simbolismo visual.

Lo que hay que llevarse

  • Sentarse es la postura de la autoridad que se queda. Reyes y reinas se sientan, pajes están de pie y caballeros van montados, sin una sola excepción en el mazo.
  • Cada uno de los trece tronos lleva algo distinto, y eso dice de qué es autoridad la figura: carneros en el Emperador, salamandras en el Rey de Bastos, sirenas en la Reina de Copas.
  • En Bastos y Espadas el palo está tallado para los dos miembros de la pareja. En Copas y Oros lo lleva labrado la reina, y el rey lo lleva puesto encima.
  • Entre los mayores solo el Emperador tiene talla. A los demás los sitúa lo que hay al lado: dos columnas, un velo, un escudo apoyado.
  • Un asiento parecido a un trono no lo es. Mira dónde está puesto: fuera de la muralla, sobre un pedestal con gente encadenada, en una cama.