Glosario · G.2.2

Consultante

Consultante y querente nombran a la misma persona. Lo único que las separa es el registro: una viene de la cartomancia tradicional y la otra del lenguaje corriente de consultar a alguien.

La misma persona, otra palabra

El consultante es quien trae la pregunta a una tirada: la persona que consulta, no la que lee. Es lo mismo que un querente, sin ningún matiz que las separe, y las dos palabras se usan en español con total normalidad.

Conviene decirlo así de pronto porque circula la idea contraria, y no se sostiene: no hay ninguna distinción documentada entre las dos.

Por qué existen las dos

Vienen de sitios distintos, y eso explica el sonido de cada una.

«Querente» llega por la vía de la cartomancia y de la astrología horaria: es el participio de un verbo latino que significaba pedir o preguntar, y arrastra siglos de literatura adivinatoria detrás. «Consultante» llega por la vía del lenguaje corriente, de consultar a alguien que sabe de algo, y por eso se entiende sin haber leído un manual de tarot en la vida. La misma palabra se usa en medicina, en derecho o en terapia, con el mismo sentido de quien acude con una pregunta.

De ahí sale lo único cierto que se puede decir de la pareja: una es tradicional y la otra es llana. Ninguna es técnica y ninguna es vulgar.

Cómo se reparten en este sitio

Las cuentas están hechas sobre el propio repositorio, y salen desiguales: «consultante» aparece en doce ficheros del curso, exámenes incluidos, pero ni una sola vez en el prompt del tarotista ni en ninguna de las setenta y ocho fichas de carta. Ahí siempre pone «querente».

Hay un detalle que se ve al mirar dónde cae cada una, y hay que contarlo con cuidado para no convertirlo en una regla que no existe. Las tres lecciones de la parte profesional del curso, las de precios, legislación y protección de datos, dicen «consultante» y no dicen «querente» ni una vez: cuando se habla del tarot como servicio, con su factura y su fichero de datos, sale la palabra llana. Pero no es un criterio, es lo que fue cayendo: en el mismo curso, la lección de la corte usa «consultante» y la de copas usa «querente», y las dos hablan de lo mismo.

Con qué se confunde

Con la idea de que una de las dos es la buena. No la hay. Si un texto usa «consultante» no está siendo menos riguroso, y si usa «querente» no está siendo más tradicional de la cuenta.

Con inventarles una división de trabajo. A veces se lee que el consultante es quien paga y el querente quien pregunta, o que uno vale para lectura presencial y otro para lectura a distancia. Eso no está documentado en ninguna parte: es una distinción fabricada después para justificar que existan dos palabras.

Con el paciente de una terapia. El término se comparte, pero una lectura de tarot no es un tratamiento ni un diagnóstico, y esa frontera sí tiene consecuencias. Está escrita en la parte de oficio del curso, en Qué no se lee.

Dónde seguir

La otra mitad de esta pareja, con su etimología y sus cuentas, está en querente. Lo que cambia cuando quien pregunta es otra persona y no tú está en Leer para otros.