Glosario · G.2.1

Querente

El querente es quien pregunta, no quien lee. La palabra viene de «querer» en su sentido antiguo de pedir, que es el que sigue vivo en «requerir» y en «inquirir».

Quien trae la pregunta

El querente es la persona que consulta: la que trae la pregunta a una tirada, no la que lee las cartas. Es exactamente la misma persona a la que en otros sitios se llama consultante, y ninguno de los dos términos es más correcto que el otro.

Si la palabra suena antigua es porque lo es: viene de la cartomancia tradicional y ha llegado hasta aquí sin cambiar de significado.

De dónde viene la palabra

De querer, pero no del querer de hoy. El verbo viene del latín quaerere, que quería decir buscar, pedir, preguntar, y ese sentido es el que sigue vivo en las palabras de su misma familia: requerir, inquirir, cuestión, encuesta. Querente es el participio de presente: el que pide, el que pregunta.

Por eso la lectura literal en español moderno lleva a error. Un querente no es «el que quiere» ni «el que ama»: es el que plantea la demanda. La misma palabra se usa en astrología horaria, que es la rama que responde preguntas concretas, y significa lo mismo: quien hace la consulta.

Cuándo entró exactamente en la cartomancia en español no está documentado con fecha fiable, así que aquí no se le pone ninguna.

Cómo se usa aquí

En este sitio «querente» no es una palabra de adorno, es la que se usa por defecto, y las cuentas están hechas sobre el propio repositorio: aparece diez veces en el prompt del tarotista, en diecisiete de las setenta y ocho fichas de carta y en once ficheros del curso, exámenes incluidos. «Consultante», en cambio, no sale ni una sola vez en el prompt ni en ninguna de las setenta y ocho fichas.

También está escrita dentro de las tiradas. La cruz celta tiene una posición que se llama literalmente «El querente», la séptima, y lo que pregunta es cómo está esa persona dentro de la situación: su actitud, desde dónde mira. Ahí la palabra no es vocabulario del manual, es el nombre de un hueco de la mesa.

Con qué se confunde

Con el lector. Son los dos papeles de una sesión y no se solapan: uno pregunta y el otro lee. La confusión aparece sobre todo en la autolectura, donde la misma persona ocupa los dos sitios a la vez, y es justo ahí donde tener los nombres separados sirve para algo, porque quien lee para sí mismo tiende a contestarse antes de mirar las cartas.

Con el cliente. Querente no dice nada sobre si se paga. Quien echa las cartas a un amigo en la cocina tiene delante un querente igual que quien cobra por hacerlo, y las obligaciones de la lectura son las mismas. Lo que cambia cuando hay dinero de por medio son otras cosas, y esas se tratan en la parte de oficio del curso.

Con el tema de la consulta. El querente es la persona que pregunta, aunque la pregunta vaya sobre otra. Si alguien consulta por la situación de su hermana, el querente sigue siendo quien tiene las cartas delante.

Dónde seguir

Lo que se hace con un querente, que es escucharle y colocar bien lo que trae, está en Formular la pregunta y en Conducir una sesión. Y todo lo que cambia cuando el querente es otra persona y no tú, en Leer para otros.

La otra palabra para lo mismo, con la explicación de por qué existen las dos, está en consultante.