Curso · Nivel 5, Profesión · Lección 5.3.3
Protección de datos del consultante
LeídaEn cuanto cobras por leer, tu cuaderno de tiradas deja de ser un cuaderno y pasa a ser un fichero con datos de otras personas. Y son de los más delicados que existen, porque en una consulta la gente habla de su salud, de su dinero y de con quién vive.
Al terminar esta lección habrás aprendido a
- ·Reconocer el momento exacto en que un registro de lecturas pasa a ser un fichero con datos de otras personas.
- ·Aplicar los principios básicos de protección de datos a un cuaderno, a un móvil y a un correo.
- ·Decidir qué se guarda de una consulta, dónde y hasta cuándo, antes de que alguien lo pregunte.
- ·Tratar los mensajes y los correos con consultantes como parte del mismo archivo.
El cuaderno deja de ser un cuaderno
En Llevar registro quedó montado el archivo de tus tiradas: fecha, la pregunta literal, las cartas con su posición, lo que leíste tú y un hueco en blanco para volver. Y en Seguimiento ese archivo se estiró en el tiempo, con asuntos seguidos durante meses.
Mientras lees para ti, todo eso es tuyo, y guardarlo mal solo te expone a ti.
En cuanto cobras por leer, lo apuntado es de otra persona: suya es la pregunta literal, suyo lo que contó en la sesión, y el hueco en blanco que rellenas seis semanas después cuenta cómo le fue.
Ese cuaderno ya no es un cuaderno: es un fichero con datos personales. No es una manera de hablar: es una categoría con reglas propias, y la persona tiene derechos sobre lo que hay ahí escrito aunque lo escribieras tú y esté en tu casa.
No hace falta una base de clientes para que esto aplique: doce nombres en una libreta son un fichero de doce nombres.
Qué se maneja aquí de verdad
Lo evidente es poco: nombre, un teléfono o un correo, quizá la fecha de nacimiento si además levantas cartas.
Lo importante es lo que la gente cuenta para que puedas leer: el diagnóstico de su madre, el despido, la deuda, si está en tratamiento, con quién vive y con quién no, en qué cree.
El reglamento europeo aparta un grupo de datos que pide más cuidado que el resto, y ahí están la salud, las creencias y la vida sexual, entre otros. Una consulta de tarot toca ese grupo casi por defecto, y no porque preguntes: porque para explicar el asunto la persona llega sola.
Eso separa tu libreta de la agenda de un fontanero: él apunta una dirección, tú apuntas por qué alguien no duerme.
Y hay una capa que casi nadie ve: en tus notas hay nombres de gente que no ha hablado contigo nunca, la ex pareja, el hermano, el jefe. También son sus datos, y ni siquiera saben que existes.
Los principios, sin números de artículo
Aquí no manda tu buena fe sino una regla escrita, que es lo que mira La Justicia: no pregunta con qué intención lo hiciste.
Los principios se pueden decir enteros sin citar una norma. Esta es la lista y lo que significa cada uno dentro de un cuaderno de lecturas:
| Principio | Qué es en una consulta |
|---|---|
| Recoger lo justo | Si para leer no necesitas su dirección, no la apuntes |
| Decir para qué se recoge | Que sepa que apuntas la sesión y por qué la apuntas |
| No usarlo para otra cosa | Un correo dado para reservar hora no es una lista de difusión |
| Guardarlo con seguridad | Que no lo lea quien entre en tu casa ni quien coja tu móvil |
| No guardarlo indefinidamente | Tener decidido cuándo se borra, y que ese momento llegue |
| Poder enseñarlo y poder borrarlo | Si te lo pide, tienes que saber dónde está todo lo suyo |
Los dos últimos son los que más cuestan.
Hasta cuándo se guarda
La respuesta no es un número que puedas copiar de aquí. Lo que se pide es que tú tengas uno decidido y sepas por qué es ese, no que las notas se queden para siempre por inercia.
Lo práctico es engancharlo a lo que ya haces: al repaso mensual del registro, añádele una pasada al año para tirar lo que no sostiene ninguna relación viva.
Poder borrarlo exige saber dónde está
Que alguien te pida ver lo suyo o borrarlo solo se atiende si sabes cuántos sitios hay. Por eso el ejercicio de esta lección es hacer esa lista, y por eso sale más larga de lo que uno recordaba.
Lo concreto de este oficio
Las lecturas de clientes no se publican
Ni en redes, ni en la web, ni como ejemplo en un taller. Y la versión anonimizada tampoco, que es donde falla casi todo el mundo con la conciencia tranquila.
Lo que identifica una lectura no es el nombre: es el asunto. Cambiar la ciudad y decir "una consultante" no tapa nada cuando el caso es reconocible desde dentro. Quien lo vivió se reconoce en la primera línea, y a menudo también quien estaba alrededor.
Si necesitas ejemplos para explicar cómo lees, invéntalos o usa los tuyos: uno fabricado enseña igual, porque lo que se enseña es el razonamiento. Es lo que hace La Sacerdotisa: sabe, y lo que sabe se queda donde está.
Si alguna vez quieres usar un caso, se pide
Se pide explícito, por escrito y para ese uso concreto, porque contar un caso en una formación cerrada no es publicarlo en abierto. Por escrito no es desconfianza: "me dijo que sí" no es nada dentro de seis meses, ni para ella ni para ti.
Y se pide después, nunca en la misma sesión: acabas de leer sus cartas y de escuchar lo que no cuenta a nadie, y ahí decirte que no le cuesta el doble de lo que le costaría una semana después. Usarlo sin preguntar es el Siete de Espadas: llevarse algo que sirve sin ruido y sin que el dueño se entere.
Qué se hace con las notas cuando la relación termina
Alguien que vino tres veces hace dos años y no ha vuelto: sus notas ya no le sirven a nadie, porque no vas a hacerle seguimiento y él no va a volver.
Ahí conviene separar dos cosas que van pegadas. El material del cliente se borra. Lo que tú aprendiste se reescribe sin él: "leí un Colgado como pausa fértil y era bloqueo" es una lección de lectura y no contiene a nadie. Eso sí se guarda, y es lo que te hace mejor lector.
Los mensajes y el correo también son el fichero
El cuaderno es la parte pequeña, y encima es la que uno recuerda. El grueso está en el móvil.
La reserva por mensaje, el audio de cuatro minutos contando el asunto antes de la sesión, la foto de la tirada, el correo con el resumen. Todo eso es archivo, y encima sale de casa a diario y se reenvía con un dedo.
Cuatro cosas que no cuestan dinero: el móvil con bloqueo de verdad; no reenviar nunca un audio ni una captura, ni siquiera a quien comentas casos; borrar los hilos cerrados cuando toque; y mirar cómo guardas los contactos, porque "Marta ansiedad jueves" en la agenda ya es un dato, y lo lee cualquiera que mire tu pantalla.
Una captura pegada en un chat con una amiga es una publicación pequeña, con un lector en vez de mil, y la regla de no publicar lecturas la incluye.
Esto es orientación, no asesoramiento jurídico
Esta lección es orientación: explica de qué va el asunto y qué hábitos aguantan. No es asesoramiento jurídico y no puede serlo, porque no conocemos tu caso ni cómo trabajas.
Las dos normas que se aplican en España son el RGPD, el Reglamento (UE) 2016/679, y la LOPDGDD, la Ley Orgánica 3/2018. La autoridad es la Agencia Española de Protección de Datos, que publica material para negocios pequeños y es el sitio por donde empezar a mirar.
Aquí no vas a encontrar artículos, plazos ni cifras, y es a propósito: en esto la distancia entre "casi" y "exacto" es justo la que importa. Cuando necesites ese detalle, toca preguntar a alguien que se dedique a ello.
Mientras tanto hay una regla que no depende de ninguna cita: trata lo que te cuentan como querrías que trataran lo tuyo si fueras tú quien está en esa silla.
Lo que hay que llevarse
- En cuanto cobras, el registro deja de ser tu cuaderno y pasa a ser un fichero con datos de otras personas, y ahí entra lo más delicado que hay sin que tú lo preguntes.
- Los principios caben en una línea: recoger lo justo, decir para qué, no usarlo para otra cosa, guardarlo bien, no guardarlo para siempre y poder enseñarlo o borrarlo si te lo piden.
- Una lectura de cliente no se publica, tampoco anonimizada: lo que identifica un caso es el asunto, no el nombre. Para usar uno se pide permiso por escrito y días después.
- El cuaderno es lo de menos: el móvil y el correo guardan más, salen de casa a diario y se comparten con un dedo.
Ejercicio · con tu mazo
Haz la lista de todos los sitios donde tienes hoy algo que te contó un consultante: cuaderno, móvil, correo, notas del ordenador, capturas. Casi siempre son más de los que uno recordaba, y esa lista es exactamente lo que tendrías que poder borrar si alguien te lo pide.
Las cartas de esta lección