Glosario · G.2.3
Tirada
Una tirada es el molde: cuántas cartas se ponen, dónde va cada una y qué pregunta responde cada sitio. La lectura es otra cosa: lo que se dice de las cartas que han caído en ese molde.
El molde donde caen las cartas
Una tirada es el patrón en el que se reparten las cartas: cuántas se ponen, en qué sitio va cada una y qué pregunta responde cada sitio. Es un molde, y existe antes de barajar: la cruz celta tiene diez posiciones con sus diez preguntas escritas aunque nadie haya tocado el mazo hoy.
Ese es todo el contenido de la palabra. Una tirada no interpreta nada, no dice nada y no sabe nada de tu pregunta: solo dice dónde va cada carta y qué se le pregunta a cada hueco.
Tirada y lectura no son lo mismo
Esta es la confusión clásica y merece un párrafo entero, porque cambia lo que uno cree que está eligiendo.
La tirada es el molde y la lectura es lo que se dice de las cartas que han caído en él. El molde se repite; lo que sale no se repite nunca. La misma tirada de tres cartas, echada dos veces, da dos lecturas que no se parecen.
Este sitio tiene las dos cosas separadas y se puede comprobar de un vistazo: en tiradas están los veinte moldes, con sus posiciones una por una, y en lecturas están nueve lecturas interpretadas de verdad. Tres de esas nueve usan la misma tirada de tres cartas y no tienen nada que ver entre ellas: un bloqueo creativo, una mudanza que lleva dos años sin decidirse y un duelo que todavía no ha llegado. Mismo molde, tres lecturas.
Cuántas cartas lleva una tirada
Las que la pregunta aguante, y el margen es amplio: de las veinte fichas del sitio, la más pequeña reparte una carta y la más grande doce.
Lo que no funciona es la cuenta intuitiva, la de que más cartas dan más información. Si la pregunta no tiene diez lados, diez cartas dan diez frases sueltas y ninguna lectura, y eso tiene nombre propio en el oficio: sale un inventario en lugar de una respuesta. Elegir bien es el contenido entero de Elegir la tirada, que enlaza dieciséis de las veinte y dice a qué forma de pregunta le va cada una.
Cuándo se elige
Antes de barajar, y esto forma parte de la definición y no del método. La tirada la elige la pregunta: si el molde se decidiera después de ver las cartas, no sería un molde, sería una forma de acomodar lo que ha salido.
Eso no impide hacer una segunda tirada más adelante, que es otra cosa y perfectamente normal. Lo que no se hace es cambiar las posiciones de una tirada ya repartida.
Con qué se confunde
Con la lectura, que es lo dicho arriba y el error más común. Llamar tirada a la interpretación deja la palabra sin nada que nombrar, y luego no hay forma de decir «esta pregunta pide otra tirada» sin que se entienda «esta pregunta pide otra interpretación».
Con el reparto concreto. En el habla se dice «en mi tirada salió la Torre», y eso no es un error: es la misma palabra estirada del molde a las cartas que cayeron esa vez. Se entiende siempre por el contexto y no hay que corregírselo a nadie.
Con el mazo. Una tirada no es un tipo de baraja ni una versión del tarot. El mazo es el mismo para las veinte.
Con la idea de que hay una tirada correcta por tema. No la hay: hay tiradas que encajan mejor con la forma de la pregunta, que es distinto. Una pregunta de decisión pide dos ramas, una de relación pide dos lados, y una pregunta cerrada muchas veces pide tres cartas y no diez.
Dónde seguir
Las veinte fichas están en tiradas, cada una con sus posiciones, su dificultad y para qué sirve. Cómo se elige entre ellas, en Elegir la tirada. Y qué le hace exactamente cada hueco a la carta que cae dentro, en posición y en Las posiciones.