Glosario · G.4.3
Oráculo
Baraja de cartas para leer sin estructura fija. La diferencia con el tarot no es de estilo ni de calidad: es que un tarot son siempre 78 en mayores, palos y corte, y un oráculo son las que su autor quiera.
La definición
Un oráculo es una baraja de cartas para leer que no tiene estructura fija. Tiene las cartas que decida su autor, con los temas que decida y el reparto interno que decida: 44 láminas, 36, 52 o las que sean, y ninguna obligación de que unas se relacionen con otras de una manera determinada.
Esa es toda la frontera con el tarot, y tiene la ventaja de que se puede comprobar sin discutir. Un tarot son 78 cartas repartidas siempre igual: 22 arcanos mayores, cuatro palos con su escalera del as al diez y cuatro figuras por palo. Un oráculo no tiene por qué tener nada de eso, y normalmente no lo tiene.
De dónde viene la palabra
Oráculo viene del latín oraculum, la respuesta que se pedía a una divinidad, y por extensión el sitio donde se pedía. De ahí el oráculo de Delfos, que era un lugar y una persona, no una baraja.
El uso de la palabra como nombre de un producto, un mazo de cartas ilustradas que se vende para leer, es moderno y viene del mercado editorial. Conviene tenerlo presente porque explica lo que la palabra promete en una caja: no describe un sistema concreto, solo dice que esas cartas están hechas para consultarse.
Cómo saber si lo que tienes es un oráculo
Tres preguntas, en este orden, y se resuelve en un minuto con el mazo delante.
- ¿Cuántas cartas trae? Si no son 78, no es un tarot completo. Puede seguir siendo un tarot al que le falta algo, así que la cuenta sola no basta.
- ¿Hay palos que se repiten con una escalera numérica? En un tarot, cada palo va del as al diez, y ese diez está en los cuatro. Si no aparece esa rejilla, no hay menores.
- ¿Hay figuras, o sea corte? Sota, caballero, reina y rey, cuatro por palo, dieciséis en total.
Si falla la segunda y la tercera, lo que tienes es un oráculo. Si las tres se cumplen y solo faltan cartas sueltas, es un tarot incompleto, que es otro problema. Y hay un caso intermedio que confunde mucho: un mazo de solo 22 arcanos mayores no es un oráculo, es un tarot recortado, porque conserva la serie y su numeración. Qué se pierde al leer con él está en mazos de 78 y barajas reducidas.
El Lenormand es el otro caso que se coloca mal. Tiene 36 cartas y no tiene palos, así que por la cuenta parecería un oráculo, pero su estructura está fija: siempre las mismas 36, con los mismos números y los mismos motivos. Un método de Lenormand vale para cualquier edición, y eso es exactamente lo que un oráculo no ofrece.
De dónde sale el significado, que es la consecuencia práctica
En el tarot, lo que una carta puede decir está sostenido por su sitio en la estructura del mazo y por la tradición escrita alrededor, así que se puede discutir con argumentos: un cinco es una crisis en los cuatro palos, y el palo dice en qué terreno. Eso es lo que se aprende en la lección de estructura.
En un oráculo, el significado lo pone su autor, y casi siempre viene impreso en la propia carta o en el cuadernillo que la acompaña. No hay una rejilla detrás que lo confirme ni que lo matice.
De ahí salen las dos consecuencias que se notan al usarlo, y ninguna es un defecto: se empieza a leer mucho antes y hay menos que aprender después, porque lo que hay que saber ya está escrito. Son barajas para otra cosa, y quien las usa a sabiendas no está haciendo nada mal.
Con qué se confunde
Con un tarot, por la caja. Hay barajas que llevan la palabra tarot impresa y son oráculos. La caja no decide: decide el recuento.
Con una tirada o con la respuesta. «Consultar el oráculo» se usa a veces para decir echar las cartas, sin más. Es lenguaje corriente y no molesta, pero en un glosario conviene separarlo: aquí oráculo es la baraja, no la sesión ni lo que sale de ella.
Mezclándolo con el tarot sin decirlo. Meter una carta de oráculo en una tirada de tarot se puede hacer, y hay quien lo hace a propósito. Lo que no funciona es hacerlo callando, porque esa carta no juega con las mismas reglas que las otras: no tiene número, ni palo, ni un sitio en la serie con el que dialogar.
Lo que hay que llevarse
- Oráculo es una baraja para leer sin estructura fija. El tarot tiene 78 cartas en una arquitectura cerrada, y ahí está toda la diferencia.
- Se reconoce contando y mirando: cartas, palos con escalera numérica y corte.
- Un mazo de 22 mayores es un tarot recortado, no un oráculo. El Lenormand tampoco lo es, porque su estructura está fija.
- En un oráculo el significado lo pone su autor; en el tarot lo sostiene el sitio de la carta en el sistema.
- Mezclar un oráculo con una tirada de tarot se puede. Esconderlo, no.