Glosario · G.1

Estructura del mazo

Arcano, arcano mayor y menor, palo, corte y numeral. Son las palabras con las que se dice cómo está dividido el mazo, y ninguna se puede explicar sin las otras cuatro.

Cinco palabras para un solo reparto

Un mazo de tarot son 78 cartas repartidas siempre igual, y estas cinco palabras son las que nombran ese reparto. No son cinco conceptos independientes: son cinco cortes sucesivos de la misma baraja, y por eso cada uno solo se entiende con el anterior puesto.

Este capítulo presenta el grupo. Cada término tiene su entrada:

  • Arcano: cualquiera de las cartas del mazo, en el vocabulario de lectura.
  • Arcano mayor y menor: los dos bloques en que se parte el mazo, 22 y 56.
  • Palo: cada una de las cuatro familias en que se reparten los 56 menores.
  • Corte: las cuatro figuras de cada palo, dieciséis en total.
  • Numeral: los menores que van del as al diez y no son figura.

Cómo encaja cada una

El reparto se hace en tres pasos y no admite otro orden.

Primero, el mazo entero. Las 78 cartas son arcanos. La palabra no distingue nada todavía: nombra la unidad, igual que «carta».

Segundo, el corte grande. De esas 78, hay 22 que no llevan palo y sí nombre propio, y 56 que llevan palo y no nombre. Ese es el par mayor y menor, y es el único corte que atraviesa el mazo de lado a lado.

Tercero, dentro de los 56. Los menores se reparten en cuatro palos de catorce cartas. Y dentro de cada palo hay dos tramos que funcionan distinto: diez cartas numeradas del as al diez y cuatro figuras. Sumadas las cuatro figuras de los cuatro palos salen dieciséis, que es la corte; sumadas las diez numeradas de cada palo salen cuarenta, que son los numerales.

Puesto en columnas se ve de una vez cuánto cubre cada palabra:

Palabra Qué nombra Cuántas cartas
Arcano cualquier carta del mazo 78
Arcano mayor las que no tienen palo y llevan nombre propio 22
Arcano menor las que llevan palo 56
Palo cada una de las cuatro familias de los menores 14 cada uno
Corte las cuatro figuras de cada palo 16
Numeral los menores del as al diez 40

Las cuentas cierran y conviene comprobarlas una vez: 22 más 56 son 78, cuatro palos de 14 son 56, y 40 numerales más 16 figuras son otra vez 56.

Por qué se aprenden juntas

Porque cada definición usa a las otras. No se puede decir qué es un palo sin decir antes que solo lo llevan los menores. No se puede decir qué es la corte sin decir de qué palo es cada figura. Y «numeral» solo tiene sentido como lo que queda de un palo cuando le quitas las cuatro figuras.

De ahí sale el error más común de quien empieza, que no es confundir dos términos sino usar uno donde hace falta otro. Decir «los arcanos» pensando solo en los 22 deja fuera a las tres cuartas partes del mazo. Decir «el palo de un arcano mayor» es hablar de algo que no existe, porque precisamente lo que define a un mayor es no tener palo.

Hay además un detalle de vocabulario que conviene tener claro desde el principio: ninguna de estas palabras ordena las cartas por importancia. Marcan de dónde sale cada carta y a qué escala habla, y nada más. Esa confusión tiene su párrafo en arcano mayor y menor, que es donde se produce.

Una palabra que aquí no se usa

De las cinco, numeral es la única que no aparece en el resto del sitio. Es un término de la literatura, correcto y extendido, pero en estas páginas esas cuarenta cartas se llaman menores numerados y su lección se titula Del as al diez. La entrada lo explica sin más misterio, porque quien la haya leído en un manual necesita saber a qué cartas se refiere.

Dónde seguir

Todo esto se aprende de verdad en la segunda lección del curso, Estructura del mazo, que es la misma división contada como se usa al leer: qué cambia en una tirada según de qué bloque salga cada carta. Aquí están las palabras; allí está lo que se hace con ellas.