Curso · Nivel 2, El método · Lección 2.6

Errores comunes

Leída

La lista de errores la tiene cualquiera. Lo que falta siempre es la señal: en qué se nota que lo estás cometiendo mientras lo cometes, que es cuando todos parecen buenas ideas.

Al terminar esta lección habrás aprendido a

  • ·Reconocer los seis errores de método por la señal que dejan en la propia lectura, y no por su definición.
  • ·Distinguir profundizar de insistir cuando dan ganas de volver a repartir.
  • ·Comprobar una lectura propia con la prueba de la carta contraria antes de darla por buena.

Seis errores que no se notan mientras se cometen

Ninguno de los seis se comete por ignorancia: se cometen sabiendo lo que hay que hacer, porque en el momento parecen otra cosa: repartir otra vez parece profundizar, suavizar parece cuidar y sacar diez cartas parece tomarse el asunto en serio.

Por eso la lista sola no sirve y lo que hace falta es la señal: qué notas en ti mientras lo haces. De cada uno: en qué se nota, por qué se cae y qué se hace en su lugar.

Errores de método, y lo que no lo es

Esto son errores de método: qué se pregunta, cuánto se reparte y qué se hace con lo que sale. La otra familia es la de cómo funciona la cabeza al interpretar, o sea el sesgo de confirmación, el efecto Barnum y el cold reading, que se trabajan en el Nivel 3 porque aparecen sobre todo leyendo para otros. Un error de método se corrige cambiando lo que haces; un sesgo, no.

Repetir la tirada hasta que salga otra cosa

El más común, y el único que anula la lectura entera: si repartes hasta que salga lo que querías, lo de la mesa lo has elegido tú.

En qué se nota. Basta una. La segunda tirada la barajas más rápido y con menos ceremonia que la primera. Antes de repartir ya sabes qué carta no quieres volver a ver, y si puedes nombrarla no estás preguntando. El motivo que te das es de procedimiento: no estaba bien mezclado, me han interrumpido, se cayó una carta. Y la más disimulada, cambiar tres palabras de la pregunta para poder decirte que es otra.

Por qué se cae. Porque repartir es barato, y porque la frontera con profundizar es estrecha: la pregunta siguiente sí lleva cartas nuevas.

Qué se hace. Antes de tocar el mazo, escribe lo que ha salido y qué te ha molestado. Luego, la prueba: si la pregunta nueva se contesta con la misma respuesta, es la misma pregunta. «¿Y qué hago yo con esto?» no lo es y se reparte; «a ver si ahora sale mejor» sí lo es, y aquí además está bloqueado por código.

Llegar al final sin haber leído la tirada

Es el inventario: diez cartas, diez párrafos verdaderos y ninguna lectura. Por qué pasa está en Elegir la tirada; aquí va cómo se pilla uno solo.

En qué se nota. Al terminar no puedes decir de qué iba la tirada en una frase sin nombrar ninguna carta. Tu lectura tiene tantos párrafos como cartas hay repartidas. Y te descubres abriendo la ficha de la primera sin haber mirado el conjunto.

Por qué se cae. Porque el significado de cada carta está escrito y la relación entre ellas no. Carta por carta no te equivocas nunca, y tampoco dices nada: es el modo seguro.

Qué se hace. Mirar el reparto entero antes de la primera carta y decir una frase global: cuántos mayores hay, qué palo manda, cuál no ha salido, cuál es la más rara de la mesa. Luego cada posición sostiene o corrige esa frase, que es de lo que va Las posiciones.

Suavizar las cartas duras

En qué se nota. Lo dicho es más corto que lo pensado. Aparecen los amortiguadores en fila sobre la misma carta: «no tiene por qué ser malo», «quizá», «en cierto modo». Y el más fino, ponerle a la carta el final bueno antes del principio, como señalar las dos copas que siguen de pie en el Cinco de Copas sin nombrar las tres derramadas.

Por qué se cae. Casi nunca por cuidar a quien escucha: se suaviza para no pasar uno el mal rato, y se comprueba fácil, porque leyéndote a ti mismo suavizas igual.

Qué se hace. Decir lo que la carta dice y seguir hablando. El Tres de Espadas y La Torre describen algo que ya está ocurriendo, no algo que provoques nombrándolo, y quitarlo deja a la persona sin lo que había venido a buscar. El cuidado va en el cómo, nunca en recortar la frase.

Mover la pregunta a mitad de lectura

En qué se nota. Dices «en realidad esto va de...» con las cartas ya boca arriba. Sientes alivio justo cuando aparece la carta que no encajaba, y el alivio es la señal: una lectura que se ajusta sola ha dejado de informar. Y la prueba dura: no poder repetir de memoria la pregunta con la que repartiste.

Por qué se cae. Porque 78 imágenes contestan bien a casi cualquier pregunta puesta después, y moverla no lo ve nadie. Encaja siempre, que es lo que lo delata, y por eso se escribe antes: Formular la pregunta.

Qué se hace. Tenerla escrita y a la vista mientras dura la lectura. Si aparece una segunda de verdad, se anota y se lee después con su propio reparto. Y a la carta que no encaja no se le ablanda la posición: se le pregunta qué tendría que ser verdad para que encajara.

Leer para confirmar lo que ya habías decidido

De este nadie se libra, así que la señal no puede ser «a mí no me pasa»: tiene que ser una medida.

En qué se nota. La lectura no te sorprendió en ningún punto, ni uno, con cartas repartidas al azar. Todas te dieron la razón, incluidas dos que se contradicen entre ellas. Y la versión encubierta: preguntas «¿qué me está frenando?» cuando ya has decidido irte, así que lo que pides es la lista de motivos. Es una pregunta cerrada disfrazada de abierta, y La Luna la retrata, porque ahí no se ve mal: se ve a medias.

Por qué se cae. Porque la decisión ya está tomada y la lectura se usa de aval. Lo que separa a un lector honesto de otro no es no tener esa inclinación, es comprobarla.

Qué se hace. Antes de barajar, escribe en una línea lo que esperas que salga; si la lectura acaba diciendo eso, tienes que poder señalar qué carta lo dijo y cuál habría dicho lo contrario. Y al terminar, la prueba de la carta contraria: coge la que peor le va a tu conclusión y lee la tirada desde ella durante un minuto. Si la conclusión aguanta, era una lectura.

Repartir diez cartas para una pregunta de tres

En qué se nota. Elegiste la tirada por el peso del asunto y no por la pregunta: esto es importante, merece una cruz celta. No sabes decir, antes de repartir, qué contesta cada posición. De la sexta en adelante repites lo de las tres primeras con otras palabras. Y una semana después recuerdas esa tirada por su carta más ruidosa, el Diez de Espadas, y no por lo que preguntaste.

Por qué se cae. Porque una tirada grande deja la sensación de haber trabajado, y porque protege: con diez cartas siempre hay alguna que encaja con tu versión.

Qué se hace. Contar cuántas preguntas separadas hay debajo del asunto y repartir esas: una cosa delimitada es una carta, un proceso con tendencia son tres, y a la cruz celta se llega cuando el contexto no cabe en tres. Ampliar después se puede; quitarle siete cartas a una tirada empezada, no.

Las seis señales juntas

Las seis, reducidas a lo que se nota en el momento, que es como sirven para buscarlas en tus consultas:

El error La señal en uno mismo
Repetir la tirada Ya sabes qué carta no quieres volver a ver
Inventario No puedes resumir la tirada sin nombrar cartas
Suavizar Cuentas menos de lo que has visto
Mover la pregunta Alivio al aparecer la carta que no encajaba
Leer para confirmar Nada de lo que salió te ha sorprendido
Repartir de más No sabías qué contestaba cada posición

Dos casi solo se ven en frío: repetir la pregunta con otras palabras y saltarse una carta incómoda se reconocen a la semana siguiente.

Lo que hay que llevarse

  • Los seis se cometen sabiendo lo que hay que hacer, así que lo que se aprende no es la lista: es la señal que deja cada uno.
  • Repetir la tirada es el único que anula la lectura entera. Profundizar lleva cartas nuevas; insistir con la misma pregunta, no.
  • Suavizar una carta y mover la pregunta son el mismo gesto: quitarle a la lectura lo único que no habías puesto tú.
  • De leer para confirmar no se sale prometiendo no hacerlo, se sale comprobándolo con la carta contraria.

Ejercicio · con tu historial

Vuelve a tus tres últimas consultas y busca dos cosas: si alguna repite la pregunta de otra con otras palabras, y si en alguna te saltaste una carta que no encajaba. Las dos son de este capítulo, y las dos se ven mucho mejor a la semana siguiente que en el momento.

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