Glosario · G.2.8

Invertida

Invertida quiere decir girada: la misma carta con la cabeza hacia abajo. No la trae el azar, la trae la forma de barajar, y leerla es una convención que hay quien usa y quien no.

Qué es

Una carta invertida es una carta que ha quedado con el dibujo del revés, con la cabeza hacia abajo desde donde se lee. La ves entera y es exactamente la misma carta: lo único que ha cambiado es su orientación.

Que ese giro signifique algo o no signifique nada es una convención, y ahí empieza la discusión. Una inversión no cambia qué carta ha salido; cambia, como mucho, con qué matiz se lee. La Torre invertida sigue siendo La Torre, y lo que La Torre diga en esa tirada sigue estando en la mesa.

Hay un caso que lo enseña de un vistazo: El Colgado está dibujado boca abajo, colgando de un pie, así que invertido aparece de pie. Es el mismo hombre y la misma carta, mirada desde el otro lado.

No las trae el azar

Esta es la parte que casi nunca se cuenta y que ordena todo lo demás. Las inversiones no dependen de la suerte: dependen de cómo barajas, y eso lo eliges tú.

Las formas habituales de mezclar conservan la orientación de las 78 cartas, así que barajando así no sale ni una invertida por mucho que insistas. Para que aparezcan hay que provocarlo, girando media baraja antes de mezclar o extendiendo las cartas boca abajo y revolviéndolas en círculo.

De ahí sale la consecuencia práctica: usar inversiones o no usarlas se decide antes de repartir, no carta a carta. Y quien baraja provocándolas se encuentra con que buena parte de la tirada sale girada, que es el dato que hunde la lectura perezosa del asunto: si media tirada dice «bloqueado», no lo está diciendo la tirada, lo está diciendo tu manera de barajar.

De dónde viene

Las inversiones no vienen del origen del tarot. Los mazos italianos del siglo XV eran para jugar y ahí un naipe girado no era nada.

La lectura invertida la introduce la cartomancia francesa: es una de las aportaciones de Etteilla, a finales del siglo XVIII, junto con el primer manual de adivinación con tarot y la posición con significado propio. De ahí pasa a casi toda la tradición posterior, y Waite la recoge carta por carta, con su párrafo al derecho y su párrafo invertida, que es por lo que casi cualquier manual las trae.

Enfrente hay una tradición igual de sólida. Crowley no leía inversiones y sacaba el matiz de la carta vecina, mirando si empuja en la misma dirección o en la contraria, que es lo que trabaja Diálogo entre cartas. Esa es la escuela que siguen hoy muchos lectores.

Las tres maneras de leerla

Cuando se usan, se leen de tres formas distintas, y no son variantes de la misma idea:

  • Como significado opuesto: la carta dice lo contrario de lo que dice al derecho.
  • Como significado bloqueado o hacia dentro: dice lo mismo, pero atascado o sin salir fuera.
  • Como cuestión de intensidad: dice lo mismo, más flojo, más tarde o todavía sin cuajar.

Cuál rinde más, cuál duplica el mazo sin enseñar nada y por qué mezclarlas dentro de la misma tirada acaba en decir cualquier cosa está en Cartas invertidas.

Con qué se confunde

Invertida no quiere decir mala. Es la confusión más extendida y la más cara: convierte media tirada en malas noticias por un giro de muñeca. Ninguna de las tres lecturas clásicas dice eso.

Invertida no es otra carta. No hay 156 cartas, hay 78 y un matiz. Quien se aprende un significado invertido para cada una acaba con el doble de fichas que memorizar sin entender ni una carta más.

Y no leer inversiones no es leer con menos herramientas. Es sacar el matiz de otro sitio, que es la carta de al lado y la posición que ocupa. Ese matiz está ahí tanto si giras cartas como si no.

Aquí las tiradas salen al derecho

Conviene decirlo claro, porque es una diferencia real con lo que cuentan muchos manuales: en Tarotian no hay cartas invertidas. El reparto no modela la orientación, así que todas las cartas salen del derecho, siempre.

No es una postura contra nadie: es la escuela de quienes leen sin inversiones, que lleva un siglo funcionando. Las fichas de las 78 cartas sí traen su apartado invertido, porque están escritas también para quien lee con su propio mazo y ha decidido usarlas.

Las cartas de este capítulo