Glosario · G.3.4
Timing
Los métodos para poner fecha a una lectura: por palo, por número, por signo. Existen, se usan y no coinciden entre sí. Aquí se describen y se dice hasta dónde llegan.
La definición
Timing es el nombre que recibe el conjunto de métodos que intentan estimar cuándo va a ocurrir lo que dice una tirada. No es una técnica única, son varias, y contestan siempre a la misma pregunta: cuánto falta.
Se dice en inglés porque es como circula en el oficio, incluso escribiendo en español. En español se le llama también temporalidad o datación, y las dos palabras valen igual de bien: si te las encuentras, hablan de esto.
Los métodos que existen
Conviene verlos juntos, porque lo que más dice de ellos no es cada uno por separado sino que sean cuatro y que no lleguen al mismo sitio:
| Método | Cómo pone la fecha |
|---|---|
| Por palo | cada palo es una unidad de tiempo, y la más repetida es bastos días, espadas semanas, copas meses y oros años |
| Por número | el número de la carta da la cantidad, en la unidad que marque su palo |
| Por signo o decanato | la correspondencia astrológica de la carta señala un tramo del año |
| Por posición | la tirada reserva casillas a plazos, como un pasado, un presente y un futuro repartidos |
Los tres primeros se combinan entre sí: un Cinco de Bastos serían cinco días, y por signo caería en su tramo del calendario. El cuarto es de otra familia, porque no fecha nada, solo ordena antes y después.
Qué se puede sostener y qué no
Aquí es donde hay que ser exacto, sin vender y sin reírse de nada.
Lo que se puede decir: estos métodos existen, están escritos en la literatura del oficio y hay lectores que los usan a diario. La correspondencia entre palos y elementos sobre la que se apoya el primero es real y tiene su sistema detrás.
Lo que no se puede decir: que funcionen. No hay ninguna comprobación que lo sostenga, y la propia tradición se desmiente sola: circulan variantes que asignan las unidades de otra manera, y ninguna trae una razón de por qué los bastos serían días y no semanas. Cuatro sistemas que dan cuatro fechas distintas para la misma carta no son cuatro medidas de lo mismo.
Lo del signo tiene además un problema propio, y el curso lo dice donde toca: asignar plazos por el signo de la carta es inventarse una fecha con dos sistemas en vez de con uno. La correspondencia astrológica de un arcano es una atribución fija, puesta en el siglo XIX, no una posición del cielo en una fecha. Está en la lección de planetas y signos.
En este sitio, por eso, una lectura no pone fecha. No es que se pueda y se evite: es que el dato no está.
Lo que las cartas sí dicen del tiempo
Y aquí está la parte útil, que casi siempre se pierde entre las dos posturas.
Una carta no dice cuándo, pero muchas dicen a qué ritmo. El Ocho de Bastos es velocidad: ocho bastos volando por el aire, algo que ya está lanzado y llega pronto. El As de Oros es lo contrario, potencial sin plazo: una semilla no dice cuándo, y quien la lee como fecha se está inventando la mitad. Los elementos van en lo mismo, porque la tierra se acumula despacio y el fuego prende y se apaga.
Ritmo no es fecha. Pero decir «esto va lento y por dentro» describe la carta que ha salido, y decir «esto pasa en tres semanas» describe una regla que alguien escribió.
Con qué se confunde
Con el plazo del seguimiento, que es la confusión que más se ve y son cosas opuestas. El timing pregunta cuándo pasará el asunto; el plazo del seguimiento pregunta cuándo conviene volver a mirarlo, y eso sí se decide, mirando el ritmo del asunto y no el calendario. Está en Seguimiento.
Con la posición de futuro, que no fecha nada. Lo que entrega es un desenlace probable con una condición dentro, la de que nadie toque nada, y esa condición es parte de lo que se mide. Lo explica La posición de futuro.
Dónde seguir
El timing no tiene lección propia en el curso: lo que hay sobre el tiempo está repartido en tres sitios, y los tres se leen bien seguidos. Planetas y signos dice por qué la correspondencia no fecha. La posición de futuro enseña a decir hacia dónde va algo sin convertirlo en sentencia. Y Qué no se lee trata el caso serio, que es cuando alguien tiene una decisión con fecha encima de la mesa y lo que necesita no es un pronóstico.
Las cartas de este capítulo