Glosario · G.2.6
Corte (cortar la baraja)
Cortar es partir el mazo barajado y recomponerlo antes de repartir. No mezcla más de lo que ya estaba mezclado: lo que hace es marcar el paso de barajar a leer, y pasarle un gesto a quien consulta.
Ojo, que «corte» son dos cosas
En tarot, la palabra corte tiene dos significados que no tienen nada que ver. Uno es el que trae esta entrada, el gesto de partir el mazo antes de repartir. El otro son las dieciséis figuras del mazo, sota, caballero, reina y rey, y ese está en Corte (las figuras). Si has llegado buscando quién es el rey de copas, la entrada es la otra.
Qué es cortar
Cortar la baraja es partir en dos el mazo ya barajado y volver a montarlo con las mitades cambiadas de sitio, justo antes de empezar a repartir. Es el último gesto del mezclado y el primero de la lectura.
El movimiento son tres tiempos: el mazo boca abajo sobre la mesa, se levanta una parte y se deja al lado, y se recompone poniendo debajo lo que estaba encima. Nada más.
La variante más extendida son tres montones: se corta dos veces, quedan tres pilas y quien ha cortado decide en qué orden se vuelven a apilar. Hay quien lee además una carta de cada montón, que en la práctica es meter una tirada entera delante de la tirada.
Quién corta y con qué mano
Aquí hay que separar dos cosas que suelen ir juntas y no son lo mismo.
Quién corta sí tiene consecuencia práctica: la costumbre es que corte quien consulta, y eso es la manera más rápida de que esa persona vea con sus ojos que las cartas no las estás eligiendo tú. Sobre eso se sostiene media sesión, y por eso el reparto se hace delante.
Con qué mano es otra cosa. Casi todos los manuales dicen la izquierda, y le dan razones distintas según quién lo cuente: la mano que no manda en un diestro, el lado del corazón. Es costumbre, no técnica, y conviene defenderla como lo que es. Un procedimiento repetido siempre igual marca el borde entre barajar y leer, y una sesión sin ese borde se deshilacha por el principio, así que el gesto tiene su sitio. Lo que no se sostiene es contarlo como si fuera mecánica.
Lo que el corte hace y lo que no hace
No añade azar, o casi. Un mazo bien barajado ya está desordenado, y cortarlo mueve un bloque entero de sitio dejando intacto el orden de dentro. Quien corta esperando mezclar más está pidiéndole al gesto algo que el gesto no da.
Sí fija el momento de parar. Barajar hasta que se sienta bien es decidir tú cuándo se acaba el azar. Barajar, cortar y repartir quita esa decisión de en medio.
Del corte salen además dos cartas que la costumbre lee: la del fondo del mazo y la cara del montón levantado. La del fondo es la más usada y la que mejor aguanta, porque se mira aparte y no compite con ninguna posición: La Sacerdotisa ahí abajo dice algo concreto, que hay material sin poner sobre la mesa.
Con qué se confunde
Con barajar. Mezclar y cortar son operaciones distintas: la primera desordena, la segunda solo parte y recompone. Se dice mucho «corta bien las cartas» queriendo decir «mézclalas», y de ahí sale la idea de que un corte más elaborado da una tirada más limpia.
Con la carta caída. Al cortar se puede caer alguna, pero eso ya es otro asunto y tiene su propia entrada en Carta caída. El corte es lo que haces; la carta caída es lo que pasa sin querer.
Aquí no hay mazo que cortar
En Tarotian la tirada la reparte el programa, así que no hay mesa, ni mazo, ni montones. El corte es un gesto de baraja física y ahí es donde se practica.
Cómo se corta, qué se lee del corte y qué hacer con lo que se cae está entero en Cortes y cartas caídas, que es la lección donde esto se aprende.
Las cartas de este capítulo