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Equinoccios y solsticios

El próximo cambio de estación es el solsticio de diciembre.

Cae el 21 de diciembre de 2026 a las 21:50 CET, hora peninsular española, que son las 20:50 UTC del 21 de diciembre.

Ahí empieza el invierno en el hemisferio norte y el verano en el hemisferio sur.

Un equinoccio no es un día: es un instante, y no es una fecha que haya que copiar de ninguna parte. Es el momento exacto en que el Sol llega al grado cero de Aries, que es el punto donde su camino por el cielo cruza el ecuador celeste, o sea el ecuador de la Tierra proyectado ahí arriba. Los solsticios son los otros dos puntos del mismo recorrido, los más alejados de ese ecuador, y el otro equinoccio es el del cruce de vuelta. Por eso la hora se puede dar al minuto: se calcula, no se consulta.

Las posiciones del Sol salen de las mismas efemérides con las que se levanta aquí una carta astral, verificadas contra el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. En los doce cambios de estación de 2025, 2026 y 2027 el Sol está a menos de 0,13 segundos de arco del grado exacto en el instante que damos, que llevado a reloj son tres segundos.

Los cuatro de 2026

Suceso Hora española UTC Empieza en el norte Y en el sur Dura
Aries Equinoccio de marzo 20 mar. 15:45 20 mar. 14:45 primavera otoño 92,74 días
Cáncer Solsticio de junio 21 jun. 10:24 21 jun. 08:24 verano invierno 93,65 días
Libra Equinoccio de septiembre 23 sep. 02:05 23 sep. 00:05 otoño primavera 89,86 días
Capricornio Solsticio de diciembre 21 dic. 21:50 21 dic. 20:50 invierno verano 88,98 días

La hora española es la peninsular. La columna «dura» es lo que pasa desde ese cambio de estación hasta el siguiente, que no es lo mismo en los cuatro y está explicado más abajo.

Los nombres son del hemisferio norte

«Solsticio de verano» solo quiere decir algo si sabes desde dónde lo dices. El mismo instante del 21 de junio abre el verano en Madrid y el invierno en Buenos Aires, en Santiago o en Montevideo. No son dos sucesos ni dos horas: es uno, y a un lado del ecuador el Sol está en lo más alto que va a llegar y al otro en lo más bajo.

Por eso en esta página los cuatro se llaman por su mes, que es como los nombra la astronomía y lo único que vale en los dos hemisferios: equinoccio de marzo, solsticio de junio, equinoccio de septiembre y solsticio de diciembre. La estación que empieza va en su columna, la de cada hemisferio en la suya.

Y de ahí sale una confusión que se ve mucho: en el hemisferio sur el equinoccio de marzo es el de otoño y el de septiembre es el de primavera, así que un titular español sobre «el equinoccio de primavera» está hablando, para media América, del otoño.

Un instante, y no siempre el mismo día

El cambio de estación pasa a la vez en todo el planeta, pero cada reloj lo escribe con su hora, y con eso puede cambiar de día. Un solsticio a las 00:30 de Madrid es de la noche anterior en Canarias, que va una hora por detrás, y de la tarde anterior en México o en Argentina. No es que ocurra dos veces: es que la fecha depende de dónde tengas el reloj.

Pasa más de lo que parece. De los 404 cambios de estación que hay entre 2000 y 2100, 16 caen en la primera hora del día peninsular, o sea uno de cada veinticinco, y en Canarias esos dieciséis llevan la fecha del día anterior. El solsticio de diciembre de 2010, sin ir más lejos, fue el día 22 a las 00:38 en la Península y el 21 a las 23:38 en Canarias.

Para eso está la columna en UTC, que es la hora del meridiano cero y la que no depende de dónde estés: si vives fuera de España, esa es la que hay que pasar a tu huso.

Por qué unos años cae el 20 y otros el 21

Porque el año no dura un número entero de días. La Tierra tarda 365 días y cuarto en dar la vuelta al Sol, así que si el calendario tuviera 365 días clavados el equinoccio se iría casi seis horas más tarde cada año. El día de más de los bisiestos lo devuelve de golpe, y de ahí sale un diente de sierra: tres años retrasándose y uno que lo adelanta un día entero.

Contado en hora española sobre los cien años que van de 2000 a 2100, el equinoccio de marzo cae 80 veces el día 20, 18 veces el 19 y solo 3 veces el 21. El solsticio de junio cae 62 veces el 21 y 39 veces el 20; el equinoccio de septiembre, 71 veces el 22 y 30 el 23; y el solsticio de diciembre, 81 veces el 21, 16 veces el 22 y 4 veces el 20. Ese reparto es de aquí: con otro huso horario las cuentas cambian, porque lo que se mueve entre un país y otro no es el instante sino la medianoche.

Las cuatro estaciones no duran lo mismo

Y no por poco. Medido sobre 2000 a 2100, en el hemisferio norte la primavera dura 92,72 días de media, el verano 93,67, el otoño 89,88 y el invierno 88,97: entre el verano y el invierno hay casi cinco días. En el hemisferio sur es al revés, y el largo es el invierno.

La causa es que la órbita de la Tierra no es un círculo sino una elipse, y a principios de julio estamos en el punto más lejano del Sol. Ahí vamos más despacio, que es lo que dice la segunda ley de Kepler, así que el Sol tarda más en recorrer ese cuarto del zodiaco. Es también la respuesta a la pregunta de siempre: en el norte hace calor en julio estando más lejos del Sol, porque lo que manda no es la distancia sino la inclinación del eje.

De dónde sale el zodiaco

El equinoccio de marzo no es solo el principio de la primavera: es el grado cero de Aries, o sea el origen desde el que se miden todas las posiciones de una carta astral. Cuando una carta dice que Venus está en 12 grados de Tauro, está diciendo que Venus va 42 grados por delante del punto en que el Sol estaba en el equinoccio.

Ese punto se mueve despacio contra las estrellas, unos 50 segundos de arco al año, y por eso los signos ya no coinciden con las constelaciones del mismo nombre. La astrología occidental mide desde el equinoccio y no desde las estrellas, que es justo lo que esta página calcula.

Si lo que buscabas era otra fecha del cielo, aquí al lado están las retrogradaciones de Mercurio y de los demás planetas, que se calculan igual: buscándole un cero a un número que las efemérides ya dan.