Rueda astrológica (doce casas)
Doce cartas repartidas por las doce casas de la carta astral. El puente entre las dos disciplinas, y la panorámica más completa que da el tarot.
12 cartas · Avanzado · 60-90 minutos
Las posiciones
Casa 1
Tú. Cómo apareces, cómo empiezas las cosas, con qué cara vas por el mundo.
Casa 2
Recursos propios. Dinero, cuerpo, lo que valoras y lo que sabes que vale.
Casa 3
Entorno cercano. Hermanos, vecinos, trayectos cortos, cómo hablas y aprendes.
Casa 4
Casa y raíz. Familia de origen, hogar, lo que sostiene por debajo.
Casa 5
Creación y juego. Lo que haces por gusto, romances, hijos, riesgo disfrutado.
Casa 6
Rutina y servicio. El día a día, la salud cotidiana, el trabajo que se repite.
Casa 7
El otro. Pareja, socios, contratos y también los adversarios declarados.
Casa 8
Lo compartido y lo que muere. Dinero de otros, sexualidad, crisis, herencias.
Casa 9
Lo que amplía. Viajes largos, estudios, creencias, la mirada al horizonte.
Casa 10
Lo público. Vocación, reputación, lo que se ve de ti desde fuera.
Casa 11
Comunidad. Amistades, redes, causas compartidas, lo que buscas con otros.
Casa 12
Lo que no se ve. Lo que se guarda, lo que sabotea y lo que sostiene a escondidas.
El puente entre las dos disciplinas
Es la tirada que más se parece a otra cosa: se echa sobre el mismo esquema de doce casas que usa una carta astral, con los mismos significados de área. Quien tenga su carta natal a mano puede leer las dos juntas, y ahí es donde esta tirada da lo que ninguna otra.
La diferencia entre las dos es la que separa a las dos disciplinas. La carta astral describe una estructura que no cambia: dónde estaban los planetas cuando naciste, y eso es fijo. La rueda de tarot describe el momento: cómo está cada una de esas doce áreas ahora.
Puestas juntas, la comparación es lo interesante. Alguien con una casa 10 cargada de nacimiento y un Cuatro de Copas ahí hoy tiene una vocación de fondo y un hastío presente, y son dos hechos distintos que no se contradicen.
Layout
[11] [10] [9]
[12] [8]
[1] [7]
[2] [3] [4] [5] [6]
En círculo, en el orden y el sentido de una carta astral: la casa 1 a la izquierda, y las demás girando en sentido antihorario. Es la convención de toda la astrología occidental, y merece la pena respetarla precisamente para poder comparar.
Los cuatro ejes y los cuatro cuadrantes
Con doce cartas, leer una a una produce un inventario ilegible. La estructura salva la lectura.
Los cuatro ejes, que son las parejas opuestas:
- 1 y 7: tú frente al otro.
- 2 y 8: lo tuyo frente a lo compartido.
- 3 y 9: lo cercano frente a lo lejano.
- 4 y 10: la raíz frente a lo público.
Los cuatro cuadrantes dicen dónde está el peso:
- Casas 1 a 3, lo personal.
- Casas 4 a 6, lo privado.
- Casas 7 a 9, lo relacional.
- Casas 10 a 12, lo colectivo.
Si nueve de tus doce mayores caen en el último cuadrante, ya tienes una lectura antes de mirar ninguna carta.
Cuándo usar esta tirada
- Revisión de año, y es su uso principal.
- Cumpleaños, que en astrología es el momento de la revolución solar.
- Cuando alguien pide una panorámica de verdad y hay tiempo para hacerla.
- Junto a una carta natal, para comparar estructura y momento.
No sirve para preguntas. Y no es tirada de consulta corta: hora y media bien empleada, o mejor no empezarla.
Flujo de interpretación
- Cuenta y reparte antes de leer. Cuántos mayores, en qué cuadrante caen, qué palo domina. Cinco minutos aquí ahorran media hora después.
- Los cuatro ejes, una frase por eje. Aquí ya aparece el argumento del año.
- Las doce casas, una frase corta cada una. Corta de verdad: doce párrafos no los sostiene nadie.
- Vuelve a las tres o cuatro que pesen. No todas las casas importan igual en un año concreto, y fingir que sí es lo que hace que estas lecturas se vuelvan horóscopo.
- Cierra con el eje más tenso, no con la casa 12.
Ejemplo parcial
Revisión de año, y me quedo con los ejes para no alargar.
Eje 1 y 7: Reina de Bastos frente a Cinco de Espadas. Tú apareces con autoridad y calor; enfrente, victorias que salen caras en el trato. El año pide mirar qué se gana ganando.
Eje 2 y 8: Cuatro de Oros frente a Muerte. Tú te aferras a lo tuyo y lo compartido está en transformación. Es el eje más tenso de la mesa: lo que hay que soltar está en el lado de lo común, no en el propio.
Eje 3 y 9: Página de Copas frente a Ocho de Bastos. Cerca hay algo nuevo y tierno; lejos, cosas que llegan rápido.
Eje 4 y 10: Diez de Copas frente a Ocho de Oros. Casa asentada, oficio en fase de aprender.
Con eso, el argumento del año está dicho antes de leer las doce: la casa está bien y lo que cruje es lo compartido, y la resistencia a soltarlo es tuya.
Errores frecuentes
- Leer doce cartas sueltas. Sin ejes ni cuadrantes es un inventario, y a la sexta casa ya nadie escucha.
- Girar en el sentido del reloj. Sale una rueda reflejada, y si luego se compara con una carta astral no cuadra nada.
- Darle a todas las casas el mismo peso. Tres o cuatro llevan el año; el resto es contexto.
- Convertirla en horóscopo por áreas. Es la tentación de las tiradas panorámicas y la razón de que tengan mala fama.
- Echarla sin tiempo. Doce cartas en veinte minutos son doce frases de manual.
Variante: rueda de seis
Solo los tres ejes principales, seis cartas: 1 y 7, 2 y 8, 4 y 10. Conserva lo que de verdad se lee de esta tirada y cabe en media hora.
Coda
Es la tirada más ambiciosa del repertorio y la que peor aguanta las prisas. Bien echada, una vez al año, con la carta natal al lado, da algo que ninguna otra: la diferencia entre lo que uno es de estructura y lo que le está pasando ahora.